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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

¿Por que los TEST no han evitado el STRESS?

Viernes 15 de julio: se anuncia que banca española, y la europea en general, han superado los dichosos stress test… Lunes 18:suben la prima de riesgo española y el tipo de interés que debe pagar la deuda pública y la bolsa continúa su  caída. ¿Por qué el test no ha evitado el stress?

Las pruebas de resistencia estaban mal planteadas pues no examinaron lo que, en este momento,  se preguntan todos los inversores ¿Qué pasará si algunos Estados europeos se declaran incapaces de devolver su deuda?.

Pero en lugar de examinar la repercusión sobre los bancos de un hipotética insolvencia de algún Estado, las pruebas de stress se han centrado en calcular la solvencia de los millones de hipotecas y de créditos a las pequeñas empresas que están la cartera de los bancos. Y lo resultados ya se conocen: aún en el peor escenario de insolvencia hipotecaria y de préstamos a empresas, todos los bancos europeos (menos ocho) saldrían adelante.

El problema son los Estados

Es un examen razonable, sino fuera porque, insisto, lo que el personal inversor quiere saber es que les ocurriría a los bancos europeos si Grecia –por citar el ejemplo más dramático, pero hay otros—no puede devolver parte o toda la deuda que ha colocado en los mercados. En ese caso, y por decirlo pronto y claro, casi todos los bancos alemanes y franceses se irían a hacer puñetas; si el país total o parcialmente insolvente fuera Portugal, la banca española se encontraría con más problemas todavía.

Saco un ejemplo del Wall Street Journal de hoy: los bonos griegos se cotizan en los mercados al 50 por ciento de su valor nominal, pero los bancos los contabilizan en sus libros al 85 por ciento: ahí hay una pérdida del 35 por ciento que no se ha tenido en cuenta en los stress test… Porque si se tuviera en cuenta se habría llegado a la conclusión de siempre: hay bancos con problemas, desde luego, pero el principal problema está en los Estados cuya deuda soberana ha dejado de ser un activo sin riesgo. Y si lo examinadores de los bancos pasan por alto esa realidad, cualquier test sirve para muy poco.

Mientras no se aclare la posibilidad de que Grecia  (y compañía) caiga o no caiga en insolvencia, sobran los test y faltan decisiones políticas

 

Un año después, el rescate se aleja de España

Desde el recortazo de hace doce meses, España ha mejorado su déficit público y Bruselas ha comprendido que esta es una economía demasiado grande para caer… Y para ser rescatada

¡Como cambian los tiempos, señor Macario!. Hace doce meses que desde todos los rincones del mundo obligaron al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a montar en horas 24 un recortazo 24 que evitara la suspensión de pagos o el rescate de España. A la vuelta del año,  España cada vez más lejos del rescate y el único precio de este salvoconducto ha sido la rebaja de los sueldos públicos, la congelación de pensiones, la subida del IVA y el suave alargamiento del plazo de jubilación… También ha supuesto la muerte política de Zapatero, pero de esa jubilación forzosa  algunos piensan que, más que un precio, es un premio.

El gran descubrimiento de este año mal terminado es que en Bruselas, Berlin y París han descubierto el Mediterráneo: España es demasiado grande para caer… Y demasiado grande para ser rescatada.

Los supuestos rescates de Grecia, Irlanda y Portugal han registrado un éxito perfectamente descriptible: el arreón financiero ha servido para afrontar los pagos, pero no ha solucionado ninguno de los demás problemas que asfixian a esos países. Por su parte, las opiniones públicas de los países del Norte rechazan cada vez con más determinación los programas de salvamento de los “vividores” del Sur. En víspera de la úlrtima cumbre europea, el premier británico declaró que no veía razones para firmar “un talón de los contribuyentes británicos a favor de los contribuyentes de otros países”.

En lo sustancial España está tan mal como en mayo de 2010: es verdad que se recortó el déficit público con las medidas antes enumeradas, pero el peso de la deuda -la declarada y la por declarar; la pública y la privada- es demasiado handicap para una economía que no crece. El cambio importante se ha registrado en los vigilantes: hace un año rara era la semana  en que de forma oficial o filtrada una autoridad alemana no aseguraba que España debía hacer los deberes y si no se atendría a las consecuencias. Ahora, sin embargo, abundan los comentarios estimulantes sobre la situación española o, por lo menos, el silencio.

En un balance general, España no está sensiblemente mejor que las economías rescatadas, pues comparte con ellas su falta de competitividad y aunque tiene menos deuda y menos déficits públicos, su nivel de paro es el más alto de la UE. La gran diferencia es el temor que suscita en Europa un rescate de España: no solo falta dinero –500 millardos de euros no se comprometen de la noche a la mañana– sino también, y sobre todo, capital político para emprender un salvamento decididamente impopular. Por último, pero no menos importante, la suspensión de pagos española supondría un duro golpe para las bancas alemana y francesa, sus primeros acreedores.

Mark Twain decía que hacer pronósticos es dificil, sobre todo cuando se trata del futuro. Queda mucho partido y hasta el momento ningún líder europeo ha levantado la bandera de un plan que supere este penoso tran-tran… Y ningún líder español ha explicitado la receta para volver a crecer.

 

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.