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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Un año después, el rescate se aleja de España

Desde el recortazo de hace doce meses, España ha mejorado su déficit público y Bruselas ha comprendido que esta es una economía demasiado grande para caer… Y para ser rescatada

¡Como cambian los tiempos, señor Macario!. Hace doce meses que desde todos los rincones del mundo obligaron al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a montar en horas 24 un recortazo 24 que evitara la suspensión de pagos o el rescate de España. A la vuelta del año,  España cada vez más lejos del rescate y el único precio de este salvoconducto ha sido la rebaja de los sueldos públicos, la congelación de pensiones, la subida del IVA y el suave alargamiento del plazo de jubilación… También ha supuesto la muerte política de Zapatero, pero de esa jubilación forzosa  algunos piensan que, más que un precio, es un premio.

El gran descubrimiento de este año mal terminado es que en Bruselas, Berlin y París han descubierto el Mediterráneo: España es demasiado grande para caer… Y demasiado grande para ser rescatada.

Los supuestos rescates de Grecia, Irlanda y Portugal han registrado un éxito perfectamente descriptible: el arreón financiero ha servido para afrontar los pagos, pero no ha solucionado ninguno de los demás problemas que asfixian a esos países. Por su parte, las opiniones públicas de los países del Norte rechazan cada vez con más determinación los programas de salvamento de los “vividores” del Sur. En víspera de la úlrtima cumbre europea, el premier británico declaró que no veía razones para firmar “un talón de los contribuyentes británicos a favor de los contribuyentes de otros países”.

En lo sustancial España está tan mal como en mayo de 2010: es verdad que se recortó el déficit público con las medidas antes enumeradas, pero el peso de la deuda -la declarada y la por declarar; la pública y la privada- es demasiado handicap para una economía que no crece. El cambio importante se ha registrado en los vigilantes: hace un año rara era la semana  en que de forma oficial o filtrada una autoridad alemana no aseguraba que España debía hacer los deberes y si no se atendría a las consecuencias. Ahora, sin embargo, abundan los comentarios estimulantes sobre la situación española o, por lo menos, el silencio.

En un balance general, España no está sensiblemente mejor que las economías rescatadas, pues comparte con ellas su falta de competitividad y aunque tiene menos deuda y menos déficits públicos, su nivel de paro es el más alto de la UE. La gran diferencia es el temor que suscita en Europa un rescate de España: no solo falta dinero –500 millardos de euros no se comprometen de la noche a la mañana– sino también, y sobre todo, capital político para emprender un salvamento decididamente impopular. Por último, pero no menos importante, la suspensión de pagos española supondría un duro golpe para las bancas alemana y francesa, sus primeros acreedores.

Mark Twain decía que hacer pronósticos es dificil, sobre todo cuando se trata del futuro. Queda mucho partido y hasta el momento ningún líder europeo ha levantado la bandera de un plan que supere este penoso tran-tran… Y ningún líder español ha explicitado la receta para volver a crecer.

 

Chorizos digitales españoles: ¡enhorabuena!

España, Francia y Brasil encabezan el ranking ds países donde mas se descarga ilegalmente música (y cine), según la información de la IFPI, Federación Intedrnacional de Productores Fonográficos. No está mal: en solo cinco años, de 2004 a 2009, las ventas digitales de los artistas españoles han caído un 65 por ciento en el mercado local.

Estas cifras indican que ahora mismo ya no se podrían repetir éxitos globales como los de Hulio, Raphael o Joan Manuel: ninguna discográfica invertirá mucho en artistas españoles porque los chorizos digitales andan sueltos. Al fin y al cabo nadie plantaría melones en su huerto si supiera que le iban a robar la mitad de la cosecha. Bueno a lo mejor los plantaría, pero el precio de los que consiguiera poner a la venta incluiría la pérdida por los melones robados, con lo que el PVP resultaría prohibitivo.

Como digo, Francia (-60 por ciento en ventas) y Brasil (-80 por ciento) comparten el dudoso medallero de chorizos digitales. En Europa uno de cada cinco navegantes por la Red descarga música ilegalmente.

Me ratifico en el rollo dicho otras veces: sin derecho de propiedad el progreso económico se convierte en una quimera.He recibido más de un coscorrón (dialéctico, se entiende) por decirlo, pero así es la vida. De todas formas, tampoco se puede ignorar la realidad: o ponemos instrumentos legales contra el quebrantamiento masivo de la ley, o abolimos el derecho de propiedad intelectual.

Salvadas las distancias, la situación recuerda a la del País Vasco: lo malo no es que exista ETA y sus asesinos maten, lo malo es que el ocho o nueve por ciento de la población que les apoya electoralmente. Después de muchas dudas, el Gobierno ha tomado una buena decisión: evitar que se presenten a las elecciones las organizaciones que apoyan a los terroristas. Sigue habiendo terroristas asesinos que actúan, pero cada vez lo tienen más difícil.

Si en esta cuestión músical-digital seguimos como hasta ahora, la industria fonográfica nacional irá languideciendo hasta la desaparición. Será sustituída por músicos internacionales a los que las descargas ilegales en España les afecte poco.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.