1 abr 2011 0
Camino de perdición, económica por supuesto
Después de las elecciones de mayo, muchos gobiernos autonómicos empezarán a cantar la gallina de sus cuentas verdaderas. El conflicto con el Estado está asegurado y se teme que enfrascados en luchas internas, se olviden las obligaciones frente al exterior.
El Govern de la Generalitat echa las muelas porque Madrit ha rechazado su plan de austeridad que contemplaba una reducción de solo el 10 por ciento cuando el Gobierno de España exige el doble: un 20 por ciento. Ruego al público que preste atención porque estamos, nada más y nada menos, ante la primera escaramuza de la gran guerra que sobre la distribución del gasto público que se librará dentro de este mismo año y que, si no sucede un milagro, acabará por arruinar la entera economía española.
La historia es sencilla. La Unión Europea exige al Gobierno español que reduzca drásticamente su déficit, es decir la diferencia entre lo que gasta y lo que ingresa. Si no lo hace, no habrá nadie que prestará dinero a España y el Estado se quedará sin recursos para pagar a los funcionarios, las medicinas, los parados, etc.
Ocurre que mas de la mitad de los ingresos del Estado español se envía por diferentes caminos a las Comunidades Autónomas y ocurre que estas Comunidades también gastan mas de lo que ingresan y, por tanto, el Gobierno de España ha determinado la cifra de ahorro en el déficit que les corresponde a cada una para atender las exigencia de Bruselas y, a más a más, les pide la concreción de los planes de ahorro.
Cataluña ya ha remitido su plan y en Madrit se lo han devuelto a los corrales. Las demás comunidades también lo habrán hecho y aparentemente han sido aprobados, lo cual no deja de ser sospechoso porque hay algunas como Valencia o Andalucía que comparten con Cataluña el déficit excesivo y si se han aprobado sus planes es porque a) las cifras están falseadas, como las falseó el anterior Govern de la Generatitat; o b) Porque el Partido Socialista reinante no quiere pejudicar aún más a sus correligionarios andaluces y castellano machegos.
En cualquier caso, la lógica apunta que será después de las elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo cuando todas las autonomías canten la gallina, bien porque se produzca como en Cataluña un cambio de partido gobernante, bien porque no quede un solo euro en el cajón. Y ahí llegará el conflicto definitivo: el Gobierno de España tiene la cartera porque recauda los impuestos y le resultará fácil cortatr el grifo si las comunidades no cumplen lo previsto y ordenado por Bruselas/Madrid; las comunidades cuentan con la razón política pues sin importar cual sea la razón de la falta de dinero, lo más fácil resultará echar la culpa de todo a Madrid.
Las primeras reacciones del Govern de la Generalitat de Catalunya (al que ya se le ha cerrado el mercado mayorista de dinero) al rechazo de sus planes por parte del Gobierno de España, hacen temer el peor escenario posible, pues en una batalla en la que ambas partes tendrán razón, será difícil impedir que la polvora no se gaste en disparos contra el adversario interior, soslayando la inexorabilidad de las obligaciones exteriores. Eso ya ha empezado a pasar.
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