16 dic 2011 3
Por fin, libertad de horarios
A partir de año que viene, en Madrid no habrá horarios comerciales y cada tienda abrirá cuando le parezca oportuno. Una noticia muy buena, cuyo único pero es el tiempo que ha tardado en llegar.
Se suele identificar la libertad de horarios como una ventaja para las grandes superficies y como un perjuicio para los pequeños comercios. De hecho si Cataluña es la Comunidad con más restricciones comerciales en horarios y en licencias de apertura de tiendas, es porque en Cataluña els botiguers tienen una fuerza política similar a la de los agricultores en Francia.
Motor de progreso
La libertad económica –en horarios o en requisitos para abrir un comercio—es siempre un motor de progreso, porque aumenta la competencia y brinda nuevas oportunidades a los ya establecidos y a los nuevos.
Como es lógico, la patronal madrileña del ramo –Cecoma, que dice defender los intereses de 65.000 microempresas comerciales de Madrid—se opone a la medida. ¿Lógico? Me refiero a que la reacción habitual del que ocupa el territorio es oponerse al cambio, a cualquier cambio que no haya sido propuesto por él.
El que no llora no mama
Como el que no llora no mama, Cecoma y sus afiliados ejercen su derecho a protestar, pero deben saber que las estructuras económicas obsoletas no se defienden con barreras legales, sino con iniciativas renovadoras. Para mí tengo que el comercio electrónico o los proliferantes chinos son una amenaza de mayor alcance para el comercio minorista que la libertad de horarios
La sociedad madrileña no es la que era hace 30 años y no se puede pretender servir sus necesidades comerciales con estructuras del siglo pasado. Cada quien debe poder comprar donde y cuando quiera: no hay ninguna razón para que no sea así.
El futuro no está escrito
Hacer un balance sobre cómo afectará la futura medida al stock de 261.000 empleos del sector es precipitado, porque la libertad y el ingenio mezclados, ofrecen resultados imprevisibles y surgirán fórmulas comerciales que no han pasado por la imaginación del planificador sabelotodo.
Decía que la libertad de horarios se ha retrasado porque podría haber estado en vigor desde tiempo atrás, pero también puede ser un acicate para liberalizar otros sectores comerciales, como la banca cuyos estrictos horarios se fijan en función de los intereses de los bancos y de sus empleados, pero no de la clientela. ¿Qué decir de los kioscos de prensa? Limitada su oferta a un papel a productos impresos, recorren el camino de perdición al mismo ritmo que los periódicos de papel.

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