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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Las cuentas de España S.A., demasiado gasto en personal y en consumo

Si el sector público español fuera una empresa, España S.A., sus cuentas le obligarían a presentar un ERE: tanto gasto de personal y tanto consumo corriente, pueden acabar obligando a reducir las prestaciones sociales.


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Una forma original de presentar las cuentas del sector público español: traducirlas al formato de la cuenta de resultados de una empresa. Es algo más que un chiste entretenido, pues facilita una perspectiva de análisis muy distinta de la habitual. Ha elaborado los datos UBS en su informe de otoño sobre la economía española. Los comentarios son míos.

¿Qué diría un analista o un consultor de empresas si viera estas cuentas? Considerando las prestaciones sociales gastos cuasi fijos, el punto débil de la cuenta de resultados de España S.A. está en el elevado gasto de personal y en el de consumos corrientes –viajes, ordenadores, bolígrafos, papel…– de las administraciones públicas, que entre ambos suponen el 50 por ciento de los ingresos ordinarios.

Con cierta perspectiva cronológica –el informe comprende el periodo 2000-2013– se aprecia el anquilosamiento del monstruo y así cuando los ingresos ( impuestos y cotizaciones sociales) empezaron a bajar, los gastos continuaron subiendo. En 2009 fué por primera vez negativo el resultado de explotación ( por mal nombre EBITDA) y este capítulo de la cuenta de resultados España S.A. seguirá en números rojos por lo menos hasta este año 2011. Como este desfase de explotación se ha cubierto con créditos, los gastos financieros se han disparado, con lo cual el beneficio ordinario de España S.A. será también negativo hasta 2013.

Un caso de libro

Para un consultor sería un caso de libro. Si España S.A. fuera, efectivamente, una empresa normal debería recuperar el equilibrio aumentando los ingresos o disminuyendo los gastos de funcionamiento. Aumentar los ingresos parece misión cuasi imposible dado que el mercado presenta síntomas de atonía: la clientela no se mueve (económicamente hablando) y si no se mueve, no se ingresan más impuestos. Disminuir costes tampoco es fácil, pero resulta la única salida para que los bancos se fíen y continuen financiando las pérdidas. En términos empresariales la dirección de España S.A. debería, como tantas otras empresas españolas, presentar un ERE y renegociar el convenio colectivo vigente, porque no lo podrá cumplir.

Pensar lo impensable

Dentro de su dificultad, rebajar costes de personal es lo primero, pero no será suficiente. Habrá que pensar lo impensable y proceder a la revisión de procesos productivos,y no rechazar necesidad de proveedores externos que con menores costes presten los mismos, o mejores, servicios. En inglés se llama outsourcing a la contratación por parte de la grandes empresas de servicios exteriores, como limpieza, seguridad, distribución, etc. No tiene ningún sentido que, por ejemplo, Iberdrola tenga en su nómina a los guardia jurados que vigilan instalaciones eléctricas y oficinas.

Una cosa es que el Estado garantice a sus clientes-ciudadanos, los mejores servicios. Y otra que estos servicios –educación y sanidad, sin ir más lejos– tengan que se prestados por funcionarios públicos. en, sin ir más lejos, sanidad y educación, pero no hay razón alguna para que dichos servicios sean facilitados directamente por el Estado… Porque si se hace así, la empresa-Estado tendrá que presentar concurso de acreedores, primero, y quiebra después.

Telefónica echa la gente mientras ellos se forran

Telefonica ganó el año pasado 10.167 millones de euros y anuncia un ERE en España. ¿Intolerable? No, consecuente: si baja el negocio debe bajar la plantilla porque de otro modo se llegaría a pérdidas. Para poner el dedo en la llaga, habría que preguntarse por qué Telefónica pierde lineas en España, mientras su competencia las gana.

En un alarde de incompetencia y demagogia, unos cuantos líderes (¿?) políticos y periodistas han criticado que Telefónica presente un Expediente de Regulación de Empleo para la cuarta parte de su plantilla en España (unos 8.500 trabajadores menos), en simultáneo con el anuncio de unos beneficios realmente jugosos. ¡Echan a la gente, mientras ellos se forran!.

Parece como si hubiera que esperar a que Telefónica registrara pérdidas para poder presentar un ERE. Nadie hizo caso al presidente de la Compañía, Cesar Alierta, cuando en en la Junta General recordó que los beneficios de hoy se debían en buena parte al ERE que se presentó hace cinco o seis años. El ERE de hoy son los beneficios de mañana y estos, a su vez, garantía de supervivencia del conjunto de la empresa.

En España nunca se ha entendido que el objetivo de las empresas es el beneficio, mientras que crear puestos de trabajo es un beneficio colateral: se contrata a gente cuando se espera hacer negocio y se despide gente cuando el negocio declina, como es el caso del negocio español de Telefónica. Hace ocho años, cuando el más tonto se convertía en inmobiliario y ganaba mucho dinero, en España se registraba pleno empleo, tan pleno que el país se convirtió en el primer destino de los emigrantes.

En realidad, esta es la pregunta que tanto analista voluntarioso debería hacerse: ¿por qué se viene abajo el negocio español de Telefónica?. Hay crisis, desde luego, pero mientras Telefónica (y Vodafone) caen, Orange y Yoigo suben, o sea que la crisis no es igual para todos. Personalmente, y a mi vez voy a hacer de analista voluntarioso, creo que la competencia en las telecomunicaciones castiga al antiguo monopolio, porque este todavía no se ha dado cuenta que ya no es un monopolio y que los usuarios de antaño son clientes de hogaño… Y los clientes exigen mejor trato que los usuarios, porque tienen alternativas donde elegir.

Un vistazo a las afamadas redes sociales será revelador para cualquiera: todos los comentarios sobre Telefonica y Vodafone son críticos, algunas veces insultantes (lo más bonito que le llaman es Timofónica); por su parte, los comentarios sobre Orange y Yoigo son abrumadoramente positivos.

Y eso sí es preocupante, por que los clientes cabreados de hoy, mañana serán ex clientes. Telefonica presenta en estos momentos unos ratios financieros excelentes, está en primera línea de la competición global, con beneficios crecientes… Un cuadro magnífico, pero insostenible si baja el número de clientes. Y eso es lo que está ocurriendo en su mercado primigenio, España.

No se escandalicen porque Telefónica presente un ERE, escandalicense porque lo hace peor que su competencia. En un escenario imposible pero ilustrativo, Telefónica podría llegar a perder todos sus clientes en España y, en consecuencia, debería despedir a toda la plantilla. Se acabó el negocio y se acabó el empleo.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.