13 may 2011 2
Tres lecciones del (casi) cierre de VeoTV
1ª El que la hace, la paga, si es privado. VeoTv, el canal televisivo del grupo Unidad Editorial/El Mundo perseguía un objetivo imposible: establecerse como canal de televisión generalista en tiempos de crisis económica. Ese error le va a costar una partida de millones a los accionistas italianos del Grupo Rizzoli, propietario de Unidad Editorial. A las pérdidas ya incurridas, habrá que sumar los costes de reestructuración de personal. Me dicen que a partir de octubre la nueva programación se centrará en programas de bajo coste: análisis de actualidad, entrevistas, películas no premium… Economía de guerra para la supervivencia.
Nunca es grato ver una empresa con problemas, pero a la inmensa mayoría del común el asunto les resulta indiferente: los que decidieron lanzar Veo Tv serán los que paguen los platos rotos del fracaso. Dura lex, sed lex: así es la economía de mercado. Pero frente a esa realidad de que el que la hace la paga, tenemos las de las televisiones de propiedad estatal/autonómica/municipal que tienen menos viabilidad que un submarino en un desierto, que incurren en pérdidas muy superiores a las de VeoTv, pero siguen emitiendo porque cuentan con la inagotable cartera de los contribuyentes.
2. Los favores del poder.En el primer trimestre de esta 2011 los ingresos publicitarios de VeoTV fueron de 6 millones de euros, según Infoadex, que cita El País. Aunque insuficiente para mantener una televisión, mil millones de pelas son siempre una cifra respetable… Pero que se queda en poco frente a los ingresos que le producía a VeoTv el alquiler de los dos canales que no utilizaba, uno a la multinacional Sony (por el que se emite AXN) y otro a Canal 13, cuyo accionista principal es la Conferencia Episcopal.
Es decir que Unidad Editorial tenía cuatro canales de televisión digital (un multiple, en la jerga profesional), de los que explotaba directamente dos, y otros dos los alquilaba. Puede que finalmente la operación VeoTv haya resultado finacieramenter empatada porque el agujero de los canales de explotación propia, se compensaba con los ingresos del alquiler de los otros dos.
Unidad Editorial era propietaria de ese múltiple en virtud de decisión discrecional del Gobierno, que en aquel momento presidía José Luis Rodríguez Zapatero. Es decir que Unidad Editorial recibió gratis et amore unas concesiones que en términos económicos equivalen al regalo de unos cuantos pisos.Por supuesto que además de Unidad Editorial hay otros cuantos beneficiados de una decisión arbitraria del Gobierno o de diferentes comunidades autonomas, y si utilizo el ejemplo de Unidad Editorial es para señalar que, en el fondo, el sector de la televisión y en muy buena medida también el radiofónico, cuyas licencias también se reparten en función de la dialéctica amigos-adversarios, están viciados en origen para servir a la sociedad sobre la que emiten.
Para mí tengo que ese vicio original explica en mucha parte el hecho, socialmente arrasador, de que los medios de comunicación olviden su papel de puente entre el común sociedad y la superestructura político-empresarial, para pasar a ser una parte de esa superestructura: han dejado se comunicar aspiraciones de abajo hacia arriba para transmitir consignas de arriba hacia abajo.
3ªEl éxito no siempre es escalable. VeoTv se lanzó desde la plataforma del éxito alcanzado por El Mundo. Sus firmas más conocidas simultanearon el papel con la televisión. El fiasco debe llevar a la conclusión de que el éxito periodístico no es una mercancía que se pueda llevar de un medio a otro distinto. Por decirlo con lenguaje del momento, el éxito no es escalable.
La prensa es un medio minoritario cuyos lectores esperan que las noticias de cada día sean puestas en contexto de antes, después, etc., mientras que la televisión es un medio masivo en el que la audiencia lo que busca es entretenimiento. El Mundo cuenta con buenos columnistas que, mejor o peor, analizan y comentan la actualidad. Pero no imagino a ninguno de ellos presentando cualquiera de los programas basura que cotidianamente ofrece la televisión.
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