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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Aunque sea el chocolate del loro, hay que ahorrar en coches

En su primer año como Presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves acudió a la recepción del Rey con motivo de la Fiesta Nacional, 12 de octubre, en un coche alquilado. Me llamó la atención y por eso después de tantos años me acuerdo del detalle. Ya no me invitan a esas recepciones oficiales pero me juego un brazo a que en el último 12 de octubre los presidentes de comunidades autónomas llegaron en un esplendoroso sedan de fabricación alemana, propiedad de la Comunidad Autónoma o de la agencia de leasing/renting que cobra del dinero público, o sea del dinero del público. Seguro que alguno de los mencionados también llegaría escoltado por otro coche “de respeto”.

Son presidentes, al fin y al cabo ¿pero los consejeros? ¿y los jefes de protocolo de los consejeros? ¿y los asesorres ejecutivos de las consejerías? La mayoría de ellos cuenta con coche oficial para desplazarse de su domicilio a la sede de la Consejería y de allí a la de la Presidencia… Y de vez en cuando a un pueblo de la Comunidad.

Yo se, porque me lo contaron en una sesión de la CEIBS en Shangai, que en China hay ¡dos millones de coches oficiales!. Una cifra impresionante, como casi todas la de ese enorme país, pero estoy persuadido de que la proporción coche oficial-español de a pié es desfavorable en España: el problema es que resulta metafisicamente imposible conocer la cifra de coches que circulan con los gastos pagados por el dinero de los contribuyentes. Busquen en la Red y ya me contarán.

Otra anécdota: la alegre sorpresa de un buen amigo, de izquierdas de cuando el PCE, que vió que al ser nombrado miembro del Consejo de RTVE además de un sueldo más que regular tenía a su disposición un coche con chófer. Entonces eran doce consejeros a los que correspondían, quiero pensar, doce coches. Ahora ese número como mínimo se habrá multiplicado por doce, dado que las Corporaciones Autonómicas de Televisión Pública no van a ser menos que la del Estado.

¿Chocolate del loro económico? ¿Demagogia?. Sin duda esa es la respuesta que dan los ultra defensores de la corrección política (la mayoría beneficiados habituales u ocasionales de uno de esos coches). Solo por la opacidad de los datos merecería que estos se conocieran y luego que cada quien opinara. Contra demagogia, información. Y a la hora de ahorrar, hasta el chocolate del loro cuenta… Aunque estuviéramos en los buenos tiempos económicos.

Otrosí: es probable, vaya seguro, que en términos contables al día de la fecha existan menos coches oficiales que hace diez o doce años: se trata de un sencillo truco porque, como decía más arriba, antes las administraciones compraban los coches que, lógicamente, se registraban a su nombre, mientras que ahora se alquilan mediante fórmulas más sofisticadas de leasing o renting. Seguro que el automovil de Cándido Mendez no fiigura a nombre de UGT-Secretaría General.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.