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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Grecia no es España, pero se parece a Martinsa-Fadesa

Aunque los jefes de gobierno europeos no lo hayan querido reconocer, el arreglo de Grecia no se diferencia en nada a una suspensión de pagos de una empresa española. El activo sin riesgo ha desaparecido.

En 2008 la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, cotizada en Bolsa, suspendió pagos. 8.000 millones de euros en deudas, la convirtieron en la mayor suspensión de pagos de la historia de España. Parece que la empresa  está a punto de firmar un acuerdo con los acreedores que básicamente consiste en que estos se avienen a aplazar cinco años el cobro de sus deudas. Es exactamente la misma operación que los miembros de la eurozona han aprobado para Grecia: los bancos implicados se avienen a aplazar unos cuantos años el cobro de las emisiones griegas que vencen en este año y el próximo.

Si Fitch, una de las tres agencias de calificación de deuda, dice que lo de Grecia es una suspensión de pagos dice la verdad y si añade “encubierta” es porque las autoridades políticas y financieras europeas han convencido –como solo los gobiernos pueden convencer — a los bancos para que no acudan a los juzgados a presentar una demanda por impago, lo que sí ocurrió en la suspensión de Martinsa Fadesa y tantas otras inmobiliarias.

Y si Grecia ha suspendido pagos, aunque sea de forma original y oficiosa, ¿por qué no pueden suspender pagos otros países periféricos?.Hasta ahora todos los inversores entendían que la deuda emitida por cada uno de los  Estados integrados en la zona euro, por mal nombre deuda soberana, no tenían riesgo. Por eso es una novedad de primer orden el que la suspensión griega haya dejado claro que, contra lo que creía todo el mundo, pertenecer a la zona euro no es un seguro ilimitado de solvencia.

Para los inversores, el único activo sin riesgo es el bono alemán, mientras que los del resto de los países gozan de diferentes grados de seguridad de pago: desde Grecia que no tiene ninguna, hasta España cuya diferencia con el bund alemán lleva un par de semanas por encima del tres por ciento.

Esa diferencia y la incertidumbre sobre si habrá más suspensiones de pagos –al fin y al cabo, Martinsa Fadesa no fue la única insolvencia del sector inmobiliario– y sobre como se atacarán las próximas crisis financieras, lleva a la conclusión de que en este momento el funcionamiento del euro como moneda única es más o menos un cachondeo, que debe terminarse si no se quiere lo que se termine sea la zona euro.

 

Bankia: el dinero no está en los sueldos.

El que busque emociones fuertes en la salida a Bolsa de Bankia no debe mirar los sueldos de los ejecutivos, sino otros capítulos y operaciones. Por ejemplo: cuantas acciones suscribirán finalmente los 25.000 empleados del grupo, encabezados por el presidente de la entidad Rodrigo Rato y, sobre todo, de dónde saldrá el dinero para financiar esas participaciones.

Hay quienes recelan de que la compra de las más de 40 millones de acciones a las que se estima tendrán derecho el conjunto de empleados, según la oferta aprobada por la CNMV, sean financiadas con créditos de la propia Bankia concedidos con la única garantía de las mismas acciones. De esta forma, si los títulos tienen un buen recorrido en Bolsa, el acreditado puede realizar importantes plusvalías sin haber arriesgado ni un leuro; y viceversa: si las acciones de Bankia van mal y se sitúan por debajo del precio de salida, los acreditados se limitarán a devolver los títulos.

Porcentualmente no es una cantidad relevante, apenas del el 5 por ciento de los 824,5 millones de acciones que se ofrecen, pero ese mismo método de invertir estando solo a las maduras, dejando las duras para Bankia, puede ser utilizado por inversores bien situados –sean o no empleados del grupo.

El griterío de los sueldos

Vaya griterío por los sueldos que se han puesto los Presidentes y Consejeros Delegados de los bancos nacidos por transformación de las cajas de ahorro. Euro arriba o abajo, los cuatro campeones de Bankia y Banca Cívica –Rato, Olivas, Goñi y Pulido- se han atribuido una remuneración anual de tres millones de euros cada uno, más gabelas en fondos de pensiones y paracaídas en caso de expulsión. A la peña en general, incluida Esperanza Aguirre que fue la promotora de Rato a la Presidencia de Caja Madrid, le parecen sueldos excesivos.

Desde mi punto de vista, no hay nada que objetar porque en cuanto sean bancos deben ser los accionistas, y no el Ministro de la Presidencia, los que tengan voto sobre el asunto. Por lo demás, ese es el nivel retributivo de la gente que dirige entidades españolas similares en tamaño. En todo caso, desconcierta que Rodrigo Rato se atribuya una retribución comparable al del anterior presidente de Caja Madrid . El motivo para negar a Miguel Blesa y su equipo el fondo de pensiones lucrado durante diez años, fue que si Caja Madrid necesitaba ayudas del Frob –o sea del, Estado—no resultaba presentables retribuciones millonarias. La situación no ha mejorado y papá Estado continúa avalando y ayudando, pero los sueldos se mantienen.

¿Dónde quedó Lazard?

Cuando Caja Madrid y Bancaja anunciaron su intención de salir a Bolsa, declararon públicamente que el banco de inversiones Lazard sería el “asesor financiero” de Bankia en la operación de salida. En el folleto de la OPV aparecen los nombres de todos los bancos participantes en la misma, sea como coordinadores globales, como directores, como aseguradores o como simples colocadores. Incluso aparecen la retribución mínima que cobrarán por ese trabajo: 39,5 millones de euros, algo más de 1 por ciento de la operación. Igualmente figuran los nombres de los bufetes asesores jurídicos para España y para Estados Unidos y el auditor, Deloitte.

Pero Lazard, el banco primigenio, se ha caído del cartel. Su nombre no aparece y, mucho menos, la cantidad que cobrará por su trabajo. Desde luego que a estas alturas preguntar por Lazard sonaría quisquilloso, sino fuera por una circunstancia: Rodrigo Rato llegó a la Presidencia de Caja Madrid/Bankia procedente directamente de su despacho en Lazard, como director general senior de la sucursal española del banco angloamericano. En ese contexto preguntar por el dinero no es falta de educación.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.