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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

El producto inmobiliario estrella: las oficinas bancarias

Ni depósitos de alta remuneración, ni super rebajadas viviendas en la costa, ni acciones: en este momento, la inversión preferida  de cualquier español con euros en los bolsillos es comprar oficinas bancarias y alquilárselas al banco (o caja) vendedor. No faltan ofertas, aunque no todas son iguales.

Desde Bankia al Banco Pastor, desde el Popular al BBVA, pasando por La Caixa, CaixaNovaGalicia y otras entidades de ahorro: han llegado al mercado la venta de las oficinas bancarias y están teniendo una salida muy rápida.

Es una operación sencilla y sin complicaciones. Sin derivados financieros y sin preocupación por los tipos de interés: el inversor compra una oficina bancaria y en ese mismo momento se la alquila al banco por una renta mensual. A partir de aquí  cada banco ofrece variantes: rentabilidad sobre la inversión (sobre el 5 por ciento anual), duración del contrato de alquiler, derecho de recompra por el banco, gastos de mantenimiento, etc.

Para los banco es interesante porque mejoran su balance al sustituir activos pétreos por liquidez y para los inversores también porque encuentran una rentabilidad segura con un inquilino solvente y de confianza (dentro de lo que hoy se puede esperar). A más a más, no hay límites en la inversión: desde un gran edificio –como la sede central del antiguo Banco de Bilbao en la Gran Vía de la capital vizcaina que compró la Mutualidad de Abogados por 100 millones de euros a la entidad que previamente se la había comprado al BBVA– a una pequeña sucursal o un lote de sucursales, desde zonas premium en los aledaños de los centros financiero urbanoss, hasta  la Meseta profunda.

El Santander fué pionero en este tipo de operaciones, pues en enero de 2008 vendió la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte a un fondo británico y muchas oficinas de su red a sus propios clientes. El año pasado el BBVA vendió por 1.154 millones de euros 948 sucursales y 55 edificios singulares a un fondo del Deutsche Bank, que los comercializa en una joint venture con el Grupo March. Popular, Barclays, Pastor, Sabadell y Bankia son comercializadores directos de sus oficinas, dando preferencia a sus clientes de banca privada.

La rentabilidad está en el entorno del 4-6 por ciento anual y los alquileres están indexados con la inflación. Se registran mas variantes en el tiempo de obligado cumplimiento y en los gastos de mantenimiento, que afectan a la rentabilidad final.

 

 

Caja de Madrid: Rato cobra el 30 por ciento más que Blesa

Rodrigo Rato, Presidente de Caja de Madrid, recibe en concepto de sueldo el treinta por ciento más que su predecesor en el cargo, Miguel Blesa. Fuera parte de consideraciones estético-demagógicas, es una retribución indiscutible en la medida que ha sido acordada por los órganos de Gobierno de la entidad… Igual que lo fue el plan de pensiones para la alta dirección, aprobado en tiempos de  Miguel Blesa.

La escandalera organizada por el grupo Unidad Editorial en torno a la supuestamente escandalosa retribución, vía una modalidad de fondo de pensiones, del equipo que con Miguel Blesa gestionó Caja Madrid durante quince años, para mí solo tiene una explicación política. Y digo política porque ni las cifras ni su implementación jurídica pueden escandalizar a nadie que conozca como se las gastan en el sector financiero español. Veinticinco millones de euros para las pensiones del conjunto de las diez personas que conformaban la anterior dirección de Caja Madrid puede resultar una cifra escandalosa para el común, pero es el chocolate del loro comparada, por ejemplo, con los setenta millones que ya ha lucrado vía fondo de pensiones un gran amigo de Rodrigo Rato, Francisco González, el presidente del BBVA, que en su momento también pretendió negar el fondo de pensiones que le correspondía a su antecesor, Emilio Ybarra.

Ya digo que las cifras de emolumentos de la banca española llaman la atención, pero en ese contexto, los de Caja Madrid están muy por debajo de la media. Por otra parte, las retribuciones ordinarias y extraordinarias de la alta dirección fueron en su momento aprobadas por los órganos competentes de Caja de Madrid y, siguiendo una práctica contable ortodoxa, esas cantidades fueron cargadas año tras año a la cuenta de pérdidas y ganancias… Esos órganos competentes  son los mismos (incluso en la mayoría de las personas que los componen) que ahora pretenden anular –la última palabra será la del juez–  una decisión en virtud de argumentos tan peregrinos como la crisis financiera que nos azota, o porque la Caja ha recibido los fondos públicos para su saneamiento. Siguiendo ese razonamiento y dado que el futuro inmediato es oscuro para el sector financiero español, podría llegar un momento en que el Consejo de Caja Madrid obligara a Rato a renunciar a su sueldo, dada las dificultades de la Caja  para sanear el balance y que al fin y al cabo, Rodrigo Rato ya gana bastante dinero pronunciando conferencias a 10.000 euros la pieza, o sencillamente  con su pensión vitalicia de 80.000 dólares anuales como ex director general del FMI.

Sin razones económicas, pues los planes de pensiones ya estaban contabilizados en ejercicios anteriores y sin razones jurídicas, pues por lo que se sabe todas las decisiones fueron adoptadas por los órganos competentes de la Caja,  hay que acudir, por defecto,  a la motivación política de la decisión de no honrar los compromisos y el consiguiente guirigay. Como se recordará hace dos años, Miguel Blesa, con el apoyo del alcalde Ruiz Gallardón, luchó a brazo partido para permanecer en su puesto de presidente. Esa resistencia –desde mi punto de vista no justificada, pero legítima– obligó a que la Comunidad de Madrid tuviera que retirar a su candidato para ese puesto, nada menos que el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio González.

Dado el enfrentamiento Comunidad-Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid acabó por pactar con la dirección nacional del PP que el nuevo presidente fuera Rodrigo Rato, pero por lo visto ahora, la Comunidad quiere que rueden las cabezas, y los bolsillos, de quienes  frustraron el primer asalto a Caja Madrid. Como respira política por todos sus poros, no será Rodrigo Rato, quien prefiera  defender una causa perdida, a pesar de que si no lo hace violenta la razón y el sentido común… Al fin y al cabo, la privatización  está a la vuelta de la esquina y habrá oportunidad de cobrar los favores prestados al ego del vencedor.

 

 

 

 

 

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.