20 abr 2010 0
Goldman Sachs, ¡qué juicio nos espera!
La Securities and Exchange Commision (CNMV al cambio español) presentó el viernes 17 una demanda civil contra el banco de inversión Goldman Sachs por engañar al público. Fuera parte del glamour bursátil y del hecho que el banco presentó el martes unos resultados apabullantes de buenos, el futuro juicio promete hacer historia.
En esencia, la acusación decribe la operación engañosa en cuatro etapas:
1. En 2006 el fondo de libre inversión Paulson & Co. (nada que ver con el anterior Secretario del Tesoro) identifica 123 emisiones de titulización hipotecaria que, según su análisis, tenían una perspectiva de valoración muy negativa. Paulson & Co. le propone a Goldman Sachs constituir un producto de inversión (por mal nombre Collateralized Debt Obligation, CDO) que esté garantizado por esas 123 emisiones hipotecarias.
2. Goldman Sachas pide a una firma independiente, ACA Management que organice el CDO con sus propios criterios, desechando algunas emisiones propuestas por Paulson e incorporando otras. ACA Management lo hace, pero (según la SEC) con excesiva influencia e intromisión de Paulson, y lo denomina Abacus.
3. Goldman Sachs coloca participaciones en Abacus a diferentes inversores, entre ellos el banco alemán IKB, que esperaban conseguir la excelente rentabilidad que en aquellos meses proporcionaban las hipotecas norteamericanas, en el contexto de un mercado inmobiliario hiperinflado.¡Qué tiempos tan distintos!.
4. Paulson, al contrario que los inversores, piensa que Abacus perderá mucho valor porque está garantizado por hipotecas basura y procede, mientras todavía mantiene un alto valor, a comprar un seguro de precio (Credit Defaults Swaps) a Goldman Sachs. En 2008 se confirma el pronóstico de Paulson, estealla la burbuja inmobiliaria y Abacus pierde el 99 por ciento de su valor, lo que permite a Paulson cobrar los CDS que le reportaron un beneficio de 1.000 millones de dólares. Goldman Sachas, por su parte, afirma que en la dichosa inversión perdió 90 millones de dólares, aunque no ha facilitado las cifras de las comisiones que cobró ni a Paulson & Co., ni a ACA Management, ni a Abacus, ni a los inversores, que fueron los que únicamente perdieron la camisa.
EL FUTURO
Esta es, muy resumida, la versión de la demanda de la SEC. De momento la querella solo va contra Goldman Sachs y un empleado suyo, pero deja fuera a Paulson & Co. y a ACA Management. La situación recuerda a la de las películas policiacas que ante las acusaciones de los detectives buenos, el malo responde “no pueden probarlo”.
Efectivamente hace falta probar que Goldman Sachs sabía que Paulson metió mano en el diseño de Abacus, que era responsabilidad de ACA Mangement; también es necesario probar que Goldman Sachs sabía, y no lo dijo a los inversores, que el negocio de Paulson consistía en la pérdida de valor de Abacus.
La demanda se apoya en cuatro correos electrónicos de Fabrice Tourre, un muchacho francés de 31 años, empleado de nivel medio en Goldman Sachs, cuyos mensajes pueden interpretarse en el sentido de que Goldman Sachs y su empleado sí sabían de que iba la vaina.
El proceso será muy largo (aunque no tanto como en España) pues en los supuestos delitos de cuello blanco no suelen existir pruebas materiales y el tribunal deberá basar sus convicciones y su sentencia en las declaraciones de los testigos. En todo caso, pasarán pocas semanas hasta que el proceso sea conocido como el “juicio a la locura financiera”.
Por otro lado, el poder de los perjudicados entre los que se encuentran en banco alemán quebrado IKB y el británico RBS, que fue salvado de la quiebra por el Gobierno, da fundamento para pensar en una batalla jurídica de primer orden. Entre tanta codicia solo un consuelo: los supuestos estafados no son ingenuos inversores modestos, sino personal teóricamente calificado.
Comentarios recientes