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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Si Rajoy no habla, Mas se quedará afónico

Esta mañana he escuchado en la radio la advertencia de Artur Mas: “que sepa el señor Rajoy que por silenciar un problema este no se resuelve, sino que se agrava”. En realidad, si Rajoy no habla, el problema es de Artur Mas, que no encuontrará rival para su partido de enfrentamiento con el resto de España.

Argumentos no faltan

En el momento en que Rajoy responda a las provocaciones de Mas, empezará un debate. Es verdad que el Presidente del Gobierno cuenta con argumentos de todo tipo –históricos, demográficos, económicos, culturales, políticos– para desbaratar dialéctica y fácticamente la posición independentista, pero si los utilizara públicamente, de algún modo supondría  prestar carta de naturaleza jurídico-política a una “negociación” Cataluña- España.

Salvadas las distancias –en España el fútbol es lo único serio– es como si, aduciendo su condición de club decano del fútbol español, el Recreativo de Huelva retara al Barça para determinar cual de los dos está más cualificado  para disputar la Champions… Sencillamente, esa es una decisión que no corresponde a ninguno de los dos clubes.

Peligro de afonía

Se mire como se mire, y pretenda Artur Mas lo que pretenda, el Reino de España es en términos jurídicos algo sustancialmente diferente de la Comunidad Autónoma de Cataluña: abrir un proceso negociador carece de cualquier sentido jurídico y político. ¿Se acuerdan cuando hace un par o tres años todas la Comunidades Autónomas acordaron seguir a Catalunya y reformaron de pies a cabeza sus respectivos estatutos? Pues ocurriría igual si la Presidencia del Gobierno acordara un proceso negociador con la Presidencia de la Generalitat: en el régimen de culo veo culo quiero, el principio político más practicado es el de maricón el último.

Es verdad que el silencio de Mariano Rajoy no arregla el problema del independentismo demagógico, pero no es menos cierto que si hablara, incluso para descalificar las pretensiones artúricas, este conseguiría disputar un partido que, hasta el momento, no ha empezado. A este paso, de tanto gritar Artur Mas acabará desgañitado, sin obtener más respuesta que la de su propio eco.

Error –o mentira– de Herald Tribune: Xavier Carbonell no existe

Para que luego digan que el dinero y los empresarios son cobardes: mientras se disponía a participar en la manifestación independentista del 11 de septiembre, el chief executive de Palex Medical S.A., Xavier Carbonell, declaró a Herald Tribune, que aunque la independencia de Cataluña tiene sus riesgos a corto plazo, lo más importante es defender y respetar “el derecho de un pueblo al autogobierno y a administrar sus recursos y su dinero”.

Por el contexto se entiende que los riesgos a corto plazo se refieren a la viabilidad de su empresa. Palex Medical S.A. se dedica a la venta de materiales hospitalarios, desde Barcelona y provincia. Según Herald Tribune, factura 150 millones de euros, de los que 120 se realizan en España, pero fuera de Cataluña.

Arriesgando el futuro de la empresa

Nunca imaginé a un empresario que subordinara el futuro de su empresa a su participación en el debate público. Tamañas bravuconadas son propias de políticos, cuyo futuro personal y patrimonial no depende de clientes, de ventas, de empleados; tampoco extraña verlas desde instituciones tipo Camara de Comercio, Circula de Empresarios o Cercle d’Economia, cuya falta de riesgo es similar a la de los políticos, porque en el fondo pertenecen a la misma superestructura.   Un empresario singular –y mucho menos, en propietario de una empresa—nunca arriesgaría la cifra de negocios por opinar sobre cuestiones políticas polémicas.

Pero contra lo que un servidor imaginaba, aquí estaba Xavier Carbonell, con un par: asegurando en la primera página de Herald Tribune que el autogobierno está por encima de los contratos de Palex Medical S.A con los hospitales españoles.

Practicando el periodismo de base de datos y con el afán de entender quien era el consejero delegado que ponía alegremente en riesgo el futuro de su empresa, o la empresa de sus empleadores, investigué en la página web de la compañía y en eInforma. Resultado desconcertante: resulta que ni Palex Medical S.A. factura 150 millones de euros (mas quisiera), ni el Sr. Xavier Carbonell es su chief executive. De hecho, ni siquiera aparece citado.

Independencia o cuenta de resultados

Dos errores –¿dos mentiras?—en la primera página del que tengo por el segundo mejor periódico del mundo, que sin duda transmiten a una audiencia global una realidad falsa: los empresarios catalanes prefieren la independencia sobre cualquier otra cosa.

Seamos sensatos: los empresarios catalanes, como los vascos, valencianos y madrileños están a lo que están: la cuenta de resultados. ¿Qué todos imagina un escenario mejor, con menos impuestos, más seguridad jurídica, mejores condiciones crediticias? Sin duda. Pero ninguno está dispuesto, salvo que vean inmediatas ventajas económicas, que no es el caso, a sacrificar su empresa ni por la unidad de la Patria, ni por el federalismo fiscal. Sencillamente, no es su papel en la sociedad.

Xavier Carbonell, si es que existe, ni es empresario ni sabe de que va la vaina. Aunque lo diga Herald Tribune.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.