3 jun 2011 1
Pues va a resultar que España sí como es Grecia
España, como Grecia hace año y medio, está falseando las cuentas públicas. Ya salen los primeros datos: solo en sanidad, el déficit oculto, no reflejado en la contabilidad oficial equivale al 1,5 por ciento del PIB.
Hace poco más de un año, los españoles bienpensantes se escandalizaban de que Grecia hubiera falseado sus cuentas para presentarlas a la Unión Europea. “¡Es lo último! –exclamaban indignados los responsables de Economía y Hacienda– España no es Grecia, aquí las cuentas son menos malas y además están claras”.
Pues España no será Grecia, porque efectivamente la economía española es mucho mas grande, y más fuerte que la griega ,pero los dos países son iguales porque Madrid, como Atenas, ha falseado sus cuentas públicas y de eso ya están al cabo de la calle en Bruselas, Londres, Francfort y Berlín: ciertamente el Gobierno de Madrid ha cumplido con sus obligaciones informativas y, mes a mes, ha publicado el estado de ingresos y gastos, en los que se reflejaba un descenso sostenido del déficit público.
Ahora resulta que la transparencia y la calidad de la información se refería solo a las cuentas del Estado, sin sumar las de autonomías y ayuntamientos, que representa una tercera partes de los gastos e ingresos del sector público nacional. Es como si Telefónica, al presentar trimestralmente su balance y cuenta de resultados, se “olvidara” de sumar las cuentas de Brasil: un falseamiento puro y duro que rebaja aún más la escasa cre que merece España entre sus socios de la Unión Europea y en los mercados internacionales, que son los que deben prestar dinero.
Alberto Nuñez Feijoo, presidente de Galicia y antes director general del Insalud, en una reunión de los presidentes autonómicos del PP de la que informa El País, aseguró que la deuda oculta en sanidad era de ¡15.000 millones de euros!. Ni más más, ni más menos: solo en Sanidad se está ocultando un déficit equivalente al 1,5 por ciento del PIB. Solo en Sanidad… Son dedudas que no aparecen en las cuentas, pero hay que pagarlas como si aperecieran en la primera página.
¿Culpables de este fiasco y de sus consecuencias? En primer lugar las autonomías y ayuntamientos que hayan ocultado sus déficits respectivos. En segundo, pero no menos impoertante lugar, el Gobierno de España y su Ministerio de Economía y Hacienda, también es culpable porque ni impidió ni denunció el falseamiento de cuentas.
En su primera intervención ante la prensa después der las elecciones, Mariano Rajoy anunció que autonomías y ayuntamientos serán auditados para ver cual es la situación financiera real de cada una de ellas no es noticia: la noticia es que esas investigaciones contables resulten necesarias y no sorprendan a nadie, porque, más o menos, cualquier enterado estaba al cabo de la calle del gran pufo.
Nos creíamos, nos querían hacer creer que, aunque malas, las cuentas públicas estaban claras. Otra mentiras más que deberá explicar el buen Alfredo y su patrocinada, la vicepresidente segunda de Asuntos Económicos, Elena Salgado… Dada esa debilidad se entiende que las respuesta española por la crisis del pepino que le ha endilgado Alemania no haya sido de proteta como correspondía, sino de pedir un poquito de por favor.
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