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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Garzón ¡Vaya fin de semana!

Sin una palabra de menos ni un calificativo de más, Santiago Muñoz Machado ha dejado al descubierto las fechorías jurídicas del Juez Baltasar Garzón. No se pierdan el libro para saber donde vivimos.

Dediqué la tarde del viernes a leer el libro Riofrío. La justicia del señor Juez del catedrático de Derecho Santiago Muñoz Machado. Y perdí la tranquilidad para todo el finde: ¿Cómo es posible que en un Estado de Derecho, en el siglo XXI, pueda un juez arrasar impunemente la ley y las garantías que  deben amparar a cualquier ciudadano?.

A pesar de su contenido jurídico-procesal, a Muñoz Machado se le entiende fácil y el libro deja un regusto de miedo que tarda en pasarse más de un fin de semana.  Al fin y al cabo, si eso le ha ocurrido a gente principal y a gente del común ¿quien me garantiza que en cualquier momento no sea yo –o cualquiera de mis parientes o amigos– el protagonista involuntario del kafkiano proceso?.

Como cualquier persona ni especializada ni particularmente interesada en cuestiones jurídicas, compartía lo que pienso es la opinión generalizada:  Baltasar Garzón politiquea, disfruta y persigue la popularidad, pero eso no impide que como juez sea un tipo cabal que no se arredra frente a ningún poder ni frente a ningún poderoso. Leído el libro, mi opinión ha cambiado radicalmente: el Juez Garzón es  un peligro para el público y un golpista que subrepticiamente ha atentado contra el Estado de Derecho.

El libro de Muñoz Machado cuenta pormenorizadamente un caso, pero hay razones para pensar que Garzón habrá protagonizado otros muchos cuyas víctimas, por temor o por cansancio, han renunciado a exigir justicia, reparando la injusticia. La realidad supera a la fantasía: el ciudadano Josef K protagonista de El Proceso era afortunado porque no conocía a sus verdugos. Las víctimas de Garzón, en cambio, deben sufrir su presencia en la vida pública y mediática.

 

 

33 millones son pocos (para el PSOE)

Estos periodistas ya no saben que inventar. “El Mundo” pilla cacho con los 33 millones de euros que el Banco Santander y BBK perdonaron al PSOE y “El País” denuncia que antes de ser prohibidas, el PP recibió 3 millones de euros en donativos anónimos, cinco veces más que el PSOE, que “solo” recibió 558 mil euros por este concepto.

Seamos serios, amigos del planeta azul: el de los partidos políticos es el único sector español que económicamente marcha viento en popa, pues entre 1996 y 2005, y solo en subvenciones para funcionamiento ordinario, han recibido una media anual de 146, 4 millones de euros (24 mil millones de las extintas pesetas). Ya digo que esa es una cifra media, que no ha dejado de aumentar desde los 118 millones de 1996 hasta los 184 millones de 2005: hay bancos y cajas que no ganan tanto..

A más a más, las subvenciones de funcionamiento se ven aumentadas por las subvenciones electorales: 37 millones de media anual en el periodo 1996-2005. En este caso sí hay vaivenes, pues en 2004, últimas elecciones generales, los partidos se embolsaron 94 millones, subvención que bajó a 25 millones en 2005 porque en ese año no hubo elecciones.

De esas cifras impresentables, por astronómicas, el PSOE ha recibido entre el 45 y el 49 por ciento, mientras que el PP se ha quedado entre el 28 y el 35 por ciento. O sea que el 80 por ciento de las subvenciones totales han sido para los dos partidos grandes. IU, CIU y PNV obtienen del 2 al 4,5 por ciento cada uno.

Como todos queremos más y el que tiene un euro quiere tener dos, los partidos españoles han acudido a bancos y cajas en demanda de crédito. Estos créditos vivos andan por los 60 millones de euros en el caso del PSOE y de 16 en el del PP… Deuda que muy raramente se paga, pues bancos y cajas prefieren mirar para otro lado antes que ejecutar el préstamo a un partido que está, o estará, en el poder. Decir que el PSOE se vio beneficiado por una condonación de deuda bancaria por 33 millones que databa de 1990 es verdad, pero no toda la verdad: 33 millones son la punta de un iceberg de mayor volumen y profundidad.

Todos estos datos los he sacado de un libro escrito por Gaspar Ariño, catedrático de Derecho Administrativo titulado “La Financiación de los Partidos Políticos”, editado en octubre pasado por Foro de la Sociedad Civil, asociación de la que el autor es miembro.

No es un libro fácil de encontrar, aunque sí muy sencillo de leer: en menos de 80 páginas y con muchos más datos de los aquí reseñados, el lector llega a la convicción de que el saqueo al contribuyente es un escándalo al que los partidos políticos no quieren ni mentar.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.