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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Bankia: el dinero no está en los sueldos.

El que busque emociones fuertes en la salida a Bolsa de Bankia no debe mirar los sueldos de los ejecutivos, sino otros capítulos y operaciones. Por ejemplo: cuantas acciones suscribirán finalmente los 25.000 empleados del grupo, encabezados por el presidente de la entidad Rodrigo Rato y, sobre todo, de dónde saldrá el dinero para financiar esas participaciones.

Hay quienes recelan de que la compra de las más de 40 millones de acciones a las que se estima tendrán derecho el conjunto de empleados, según la oferta aprobada por la CNMV, sean financiadas con créditos de la propia Bankia concedidos con la única garantía de las mismas acciones. De esta forma, si los títulos tienen un buen recorrido en Bolsa, el acreditado puede realizar importantes plusvalías sin haber arriesgado ni un leuro; y viceversa: si las acciones de Bankia van mal y se sitúan por debajo del precio de salida, los acreditados se limitarán a devolver los títulos.

Porcentualmente no es una cantidad relevante, apenas del el 5 por ciento de los 824,5 millones de acciones que se ofrecen, pero ese mismo método de invertir estando solo a las maduras, dejando las duras para Bankia, puede ser utilizado por inversores bien situados –sean o no empleados del grupo.

El griterío de los sueldos

Vaya griterío por los sueldos que se han puesto los Presidentes y Consejeros Delegados de los bancos nacidos por transformación de las cajas de ahorro. Euro arriba o abajo, los cuatro campeones de Bankia y Banca Cívica –Rato, Olivas, Goñi y Pulido- se han atribuido una remuneración anual de tres millones de euros cada uno, más gabelas en fondos de pensiones y paracaídas en caso de expulsión. A la peña en general, incluida Esperanza Aguirre que fue la promotora de Rato a la Presidencia de Caja Madrid, le parecen sueldos excesivos.

Desde mi punto de vista, no hay nada que objetar porque en cuanto sean bancos deben ser los accionistas, y no el Ministro de la Presidencia, los que tengan voto sobre el asunto. Por lo demás, ese es el nivel retributivo de la gente que dirige entidades españolas similares en tamaño. En todo caso, desconcierta que Rodrigo Rato se atribuya una retribución comparable al del anterior presidente de Caja Madrid . El motivo para negar a Miguel Blesa y su equipo el fondo de pensiones lucrado durante diez años, fue que si Caja Madrid necesitaba ayudas del Frob –o sea del, Estado—no resultaba presentables retribuciones millonarias. La situación no ha mejorado y papá Estado continúa avalando y ayudando, pero los sueldos se mantienen.

¿Dónde quedó Lazard?

Cuando Caja Madrid y Bancaja anunciaron su intención de salir a Bolsa, declararon públicamente que el banco de inversiones Lazard sería el “asesor financiero” de Bankia en la operación de salida. En el folleto de la OPV aparecen los nombres de todos los bancos participantes en la misma, sea como coordinadores globales, como directores, como aseguradores o como simples colocadores. Incluso aparecen la retribución mínima que cobrarán por ese trabajo: 39,5 millones de euros, algo más de 1 por ciento de la operación. Igualmente figuran los nombres de los bufetes asesores jurídicos para España y para Estados Unidos y el auditor, Deloitte.

Pero Lazard, el banco primigenio, se ha caído del cartel. Su nombre no aparece y, mucho menos, la cantidad que cobrará por su trabajo. Desde luego que a estas alturas preguntar por Lazard sonaría quisquilloso, sino fuera por una circunstancia: Rodrigo Rato llegó a la Presidencia de Caja Madrid/Bankia procedente directamente de su despacho en Lazard, como director general senior de la sucursal española del banco angloamericano. En ese contexto preguntar por el dinero no es falta de educación.

Señor Rato, tengo una pregunta para usted

Rodrigo Rato, su equipo y sus banqueros están preparando las maletas para presentar Bankia en las principales plazas financieras de Europa, América y Asia. Afronta lo que será uno de los road show más difíciles de los últimos años. Analistas e inversores harán preguntas impertinentes, que no pueden quedar sin respuesta.

1. ¿Qué me está vendiendo usted? Antes de su salida a Bolsa, Bankia se dividió en dos: el banco malo y el banco bueno. En el Banco Financiero y de Ahorros (el malo) se concentran, además de algunas participaciones de sociedades cotizadas en bolsa –Mapfre, Iberdrola, Indra– los préstamos  fallidos o que están a punto de fallar. Aunque a los inversores sólo se les ofrecerán acciones de Bankia, que es el banco bueno, querrán conocer a fondo las cuentas del banco malo, porque este será el primer accionista de Bankia y su situación puede influir en la marcha del banco bueno. De hecho, la necesidad de que se haga pública la situación del BFA con el mismo nivel de detalle que la de Bankia, ha sido uno de los últimos escollos que ha debido superar Bankia para conseguir colocadores de sus acciones.

2. ¿A cuánto me lo vende usted? El precio de los bancos se suele establecer en función de su patrimonio neto –es decir el valor de los activos, menos las deudas–. Como Bankia nunca ha cotizado en bolsa, el valor de sus activos es muy difícil de calcular, sobre todo después del costalazo inmobiliario. Por eso, la clave del éxito o fracaso de la operación salida a Bolsa está en el descuento sobre el patrimonio neto que apliquen los compradores de acciones. Todo lo que sea colocar con un descuento del 0,5  o más, será muy malo… Y gran éxito todo lo que vaya por encima del 0,8. Levantar menos de tres mil millones será un fracaso.  Hace dos semanas, las obligaciones convertibles de La Caixa sólo consiguieron colocarse al 0,8 por ciento del valor patrimonial, con una demanda raquítica, que apenas superó la oferta de sólo 1.741 millones, cuando La Caixa buscaba 1.500… Y eso que el mercado descuenta que La Caixa es mejor y más solida que Bankia.

3. ¿A quién se lo piensa vender? En principio la mitad de la oferta, de entre 3.000 y 4.000 millones, va destinada al mercado de particulares y la otra mitad al de institucionales. Colocar a los particulares a través de las sucursales es misión relativamente sencilla –a pesar de la experiencia de La Caixa– si se compara con la de los inversores institucionales, que tienen el culo pelado de hacer valoraciones y regatear precios. Bankia saldrá tocada del ala si finalmente inversores los particulares compran más del 50 por ciento.

3. ¿Cómo se les ocurre salir a Bolsa ahora, con la que está cayendo? No es decisión propia, sino ajena: el Gobierno decidió que antes de septiembre la Caja de Ahorros que no se hubiera capitalizado por su cuenta –vía Bolsa o inversores institucionales– sería nacionalizada a través del FROB. En estas circunstancias, los inversores deben comprar la idea de que el negocio de Bankia no está en el crecimiento de los ingresos, sino en su habilidad para reducir costes, cerrando oficinas y jubilando personal. Como concepto es realista, pero mucho menos estimulante que el de comprar un negocio en expansión y con un mercado más tranquilo.

4. ¿Quiénes son ustedes? Bankia cuenta con un equipo directivo desconocido, que procede de siete entidades con culturas diferentes, a ese melting pot se añade que el de la organización más grande, Caja de Madrid es un equipo desmotivada p0r dos años de incertidumbre.  Rodrigo Rato sí es conocido en los mercados, pero más en su condición de político que como un gestor y, como él mismo dijo una vez “un Gobierno no tiene cuenta de resultados”. El consejero delegado Francisco Verdú venía poner en marcha un proyecto de expansión de la Banca March, que le costó el puesto.

5. ¿De dónde vienen ustedes? Bankia es inseparable de la situación de España –donde se concentra todo su negocio– y viceversa. Desde luego en este momento, la marca España no es el mejor aval… Pero precisamente por eso, todas las fuerzas vivas españolas –Gobierno, Banco de España, Banco Santander y otros bancos privados– juntarán sus fuerzas para que la operación no empantane porque de alguna forma Bankia somos todos

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.