14 feb 2011 20
Caja de Madrid: Rato cobra el 30 por ciento más que Blesa
Rodrigo Rato, Presidente de Caja de Madrid, recibe en concepto de sueldo el treinta por ciento más que su predecesor en el cargo, Miguel Blesa. Fuera parte de consideraciones estético-demagógicas, es una retribución indiscutible en la medida que ha sido acordada por los órganos de Gobierno de la entidad… Igual que lo fue el plan de pensiones para la alta dirección, aprobado en tiempos de Miguel Blesa.
La escandalera organizada por el grupo Unidad Editorial en torno a la supuestamente escandalosa retribución, vía una modalidad de fondo de pensiones, del equipo que con Miguel Blesa gestionó Caja Madrid durante quince años, para mí solo tiene una explicación política. Y digo política porque ni las cifras ni su implementación jurídica pueden escandalizar a nadie que conozca como se las gastan en el sector financiero español. Veinticinco millones de euros para las pensiones del conjunto de las diez personas que conformaban la anterior dirección de Caja Madrid puede resultar una cifra escandalosa para el común, pero es el chocolate del loro comparada, por ejemplo, con los setenta millones que ya ha lucrado vía fondo de pensiones un gran amigo de Rodrigo Rato, Francisco González, el presidente del BBVA, que en su momento también pretendió negar el fondo de pensiones que le correspondía a su antecesor, Emilio Ybarra.
Ya digo que las cifras de emolumentos de la banca española llaman la atención, pero en ese contexto, los de Caja Madrid están muy por debajo de la media. Por otra parte, las retribuciones ordinarias y extraordinarias de la alta dirección fueron en su momento aprobadas por los órganos competentes de Caja de Madrid y, siguiendo una práctica contable ortodoxa, esas cantidades fueron cargadas año tras año a la cuenta de pérdidas y ganancias… Esos órganos competentes son los mismos (incluso en la mayoría de las personas que los componen) que ahora pretenden anular –la última palabra será la del juez– una decisión en virtud de argumentos tan peregrinos como la crisis financiera que nos azota, o porque la Caja ha recibido los fondos públicos para su saneamiento. Siguiendo ese razonamiento y dado que el futuro inmediato es oscuro para el sector financiero español, podría llegar un momento en que el Consejo de Caja Madrid obligara a Rato a renunciar a su sueldo, dada las dificultades de la Caja para sanear el balance y que al fin y al cabo, Rodrigo Rato ya gana bastante dinero pronunciando conferencias a 10.000 euros la pieza, o sencillamente con su pensión vitalicia de 80.000 dólares anuales como ex director general del FMI.
Sin razones económicas, pues los planes de pensiones ya estaban contabilizados en ejercicios anteriores y sin razones jurídicas, pues por lo que se sabe todas las decisiones fueron adoptadas por los órganos competentes de la Caja, hay que acudir, por defecto, a la motivación política de la decisión de no honrar los compromisos y el consiguiente guirigay. Como se recordará hace dos años, Miguel Blesa, con el apoyo del alcalde Ruiz Gallardón, luchó a brazo partido para permanecer en su puesto de presidente. Esa resistencia –desde mi punto de vista no justificada, pero legítima– obligó a que la Comunidad de Madrid tuviera que retirar a su candidato para ese puesto, nada menos que el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio González.
Dado el enfrentamiento Comunidad-Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid acabó por pactar con la dirección nacional del PP que el nuevo presidente fuera Rodrigo Rato, pero por lo visto ahora, la Comunidad quiere que rueden las cabezas, y los bolsillos, de quienes frustraron el primer asalto a Caja Madrid. Como respira política por todos sus poros, no será Rodrigo Rato, quien prefiera defender una causa perdida, a pesar de que si no lo hace violenta la razón y el sentido común… Al fin y al cabo, la privatización está a la vuelta de la esquina y habrá oportunidad de cobrar los favores prestados al ego del vencedor.
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