7 ene 2011 1
Déficit público: Cataluña, la primera en cantar la gallina
En solo dos meses, el déficit público de Cataluña ha aumentado un 49 por ciento: de 4.700 a 7.000 milones de euros. Como la catalana no es muy distinta de las demás administraciones españolas, es lógico esperar que en aquellas comunidades y ayuntamientos en los que las elecciones de mayo provoquen un cambio de poder, empezarán a salir pufos hasta ahora desconocidos.
Sin que llegara a pasar una semana de la toma de posesión del nuevo Govern, el President de la Generalitat, Artur Mas, se ha apresurado a cantar la gallina. Las cuentas públicas no eran las que se conocían, sino otras bastantes peores, de forma que al cierre del año el déficit público va a estar muy por encima de lo acordado y previsto en fecha tan reciente como noviembre pasado en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera. En aquella reunión el respresentante catalán dijo que el déficit sería de 4.700 millones y Artur Mas acaba de anunciar que no se esperan menos de 7.000 millones. En solo dos meses se ha pasado el 2,4 al 3,6 por ciento respecto del PIB.
Nadie se engañe: si Cataluña ha sido la primera en anunciar pufos –ajustes en términos políticamente correctos– se debe a que ha cambiado el partido del Gobierno. En todas aquellos Municipios, Comunidades en los que el próximo mes de mayo el poder cambie de manos, asistiremos al mismo espectáculo de corregir las cuentas y profundizar los respectivos agujeros. También ocurrirá en el Gobierno de la Nación.
Una parte de los nuevos agujeros se deberá a la conocida práctica de echar la culpa al anterior, aunque en este punto no convendría pasarse, porque si levantan demasiadas alfombras, el polvo ahogaría al encargado de la limpieza; la parte más sustancial, sin embargo, vendrá de esas prácticas contables que sin ser estrictamente mentirosas desfiguran la realidad.
En cierta ocasión Alfonso Escámez, que se conocía la práctica contable por delante y por detrás, me dijo que de su experiencia cuando había aprendido que cuando una empresa va bien, al abrir un cajón encuentras dinero; pero si una empresa está en mala situación, las pérdidas ocultas aparecen por todas las esquinas. Creo que la consideración de este banquero astuto y práctico, resulta de aplicación al cien por cien en prácticamente todas las administraciones públicas españolas. Bastará con que llegue alguien dispuesto a abrir los cajones.
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