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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

SPANAIR PONE PLOMO EN LAS ALAS DE VUELING

Spanair ha conseguido 100 millones de euros, mitad en capital y mitad en créditos para financiar las pérdidas del año pasado,157 millones de euros, y poner en marcha su nuevo business plan que prevee una pérdidas de “solo” 30 millones en este año.

La mala noticia es que la pasta la hemos puesto todos los contribuyentes, a través de filiales de la Generalitat de Catalunya y otras instituciones de la sociedad oficial catalana (50 millones de euros) y de las garantías concedidas también por la Generalitat para que los bancos “normales” (La Caixa en primer lugar y otros bancos comerciales) y otros no tanto (el ICO) dejen otros 50 millones. Al final de la operación la Generalitat de Catalunya será la mayor accionista de Spanair, pues superará el 15 por ciento que en la actualidad posee SAS, la línea aérea escandinava que después de años de intentarlo no consiguió sacar del agujero a Spanair.

¿Saben por qué la Generalitat ha puesto el dinero? Porque los que han tomado la decisión de invertir, los que han decidido que Catalunya “necesita y se merece” una línea aérea intercontinental no se juegan su dinero. Nada de política: si los inversores privados no han tomado parte en tan arriesgada maniobra, a pesar haber sido reiteradamente invitados a ello, es precisamente porque el proyecto está preñado de riesgos e incertidumbres. Digan lo que digan los consultores contratados para formular un business plan, la demanda no justifica semejante inversión.

Invierten un dinero que no es suyo (¡que bien se tira con la pólvora del Rey!) y perjudican a terceros. ¿Se acuerdan de Vueling? Una linea aérea de capital privado que después de pérdidas cuantiosas y malabarismos sinfin (ahora está mayortitariamente participada por Iberia), el año pasado ganó dinero, por primera vez en su historia.

Pues ahora le llega un competidor con recursos ilimitados y, tal como está la coyuntura, seguramente le volverá a poner en números rojos. ¿Qué harán los accionistas y empleados de Vueling cuando incurran en pérdidas por la competencia desleal y oficial?. Spanair seguirá perdiendo dinero dinero (de hecho las últimas previsiones no se han cumplido y las pérdidas han sido mayores), pero la Generalitat es un accionista manirroto.

El único accionista privado que ha entrado en el capital de Spanair es Mediapro, ese fantástico grupo de medios que ¡oh casualidad! también financia el ICO. Además como Roures y Benet son despabilados seguro que los cinco millones que han puesto de capital ya los han recuperado mediante contratos de suministro de películas y entretenimientos variados para los aviones de Spanair.

Las empresas de propiedad oficial siempre han sido un desastre y a la historia más reciente me remito. Y es así porque las mal llamadas empresas públicas guardan en su código genético el gen de la esquizofrenia: aunque los gestores sean muy buenos (lo que no siempre pasa) deben someterse a las necesidades de los políticos/accionistas. Mientras los primeros buscan rentaibilidad económica, los otros prefieren la política. Se pongan como se pongan crear riqueza y ganar dinero es un objetivo antagónico al de ganar elecciones.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.