la informacion .com

Jose María García-Hoz

Icon

Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

¿ESTA EN QUIEBRA EL ESTADO ESPAÑOL?

¿Está quebrada Caja Castilla La Mancha? Pues no está en quiebra, porque el Banco de España corre con la factura de todas las locuras cometidas en tal entidad; pero sí está en quiebra porque si no fuera por el Banco de España la CCM no podría pagar ni a los conserjes.

¿Está en quiebra el Estado Español? Pues no, porque el fondo de 650 mil millones habilitado por la UE y el FMI garantiza todos los pagos de la deuda española actual y futura. Pero también se puede decir con verdad que el Reino de España está en quiebra porque, si no fuera por esa megaoperación, la capacidad financiera del Reino de España se encaminaba aceleradamente a la escollera.

TRES CONSECUENCIAS: MAS POBRES Y MENOS SOBERANOS

1. Locuras bursátiles aparte, la nueva estabilidad financiera española no significa ni mucho menos que la crisis se haya superado; muy al contrario las medidas de reducción drástica del déficit público impuesta por Bruselas a Madrid supondrán, forzosamente, un menor crecimiento económico y, por tanto, menos empleo y más paro. Eso ya la dijo el Presidente Rodríguez Zapatero al rechazar las propuestas de Mariano Rajoy en el mismo sentido de rebajar el déficit, “porque eso dañaría el crecimiento”. Ahora, el presidente español no ha tenido oportunidad de discrepar y se ha tragado el sapo vivito y coleando.

2. La canciller alemana, Angela Merkel, ha pagado un alto precio electoral por su decisión de ayudar financieramente a Grecia. Aprendida la lección, ha aceptado ayudar a España, Portugal e Irlanda a condición de que los tres países se sometieran a un estricto contro económico-financiero por parte de la Comisión Europea. Como en una empresa bajo administración judicial, cualquier dinero que se mueva en España deberá contar con la autorización previa del administrador. Evidentemente se ha perdido soberanía, aunque no se puede descartar que esa pérdida sea positiva para los españoles.

UNA CONCLUSION

Rodríguez Zapatero pasará a la historia por ser el único actor en la tragedia de la economía española que no se dió cuenta del cisco en el que estaba metida. Las voces independientes de dentro –Banco de España, Funcas, Los 100 economistas, etc.– y desde fuera –UE, OCDE, FMI– advirtieron cuienes y cienes de veces que España debía reformarse económicamente. Zapatero siempre insistió en no reformar y apostó por una inminente salida del túnel. Lo más razonable, aunque no lo más probable, es que este hombre se fuera con los bártulos a otra parte.

Si usted fuera Rajoy ¿pactaría con Zapatero?

Después de la entrevista Zapatero-Rajoy en el Palacio de la Moncloa, y según declaraciones del Presidente del Gobierno, una discrepancia sustancial entre él y el líder de la oposición estriba en la manera de afrontar la crisis: Zapatero cree que España está saliendo del tunel, mientras que Rajoy piensa que es necesaria una reducción más rápida del déficit público, que si no el más importante, sí es el más urgente de los problemas que tiene planteados la economía del Reino de España.

Para Zapatero los planes de reducción del déficit público ya aprobados y presentados por el Gobierno son suficientes porque como la economía española está creciendo y crecerá todavía más, los impuestos derivados de ese crecimiento permitirán tapar el agujero fiscal. De hecho el vigente plan de reconducir el déficit público del actual 11,2 por ciento del PIB a solo el 3 por ciento se articula en torno a dos pilares: 40 por ciento de recorte del gasto y 60 por ciento derivado del crecimiento futuro.

De todo el mundo mundial solo José Luis Rodríguez Zapatero se cree que la economía española crecerá en esos ritmos. Aquí dentro no se lo creen ni el Banco de España, ni Funcas, el gran servicio de estudios de las cajas de ahorro. Allende las fronteras no se lo creen ni la Unión Europea –que cuando España presentó el mencionado plan lo aceptó como planteamiento y objetivo, pero puso en duda los medios para alcanzarlo–, ni el Fondo Monetario Internacional cuyos pronósticos son mucho menos optimistas (mas realistas) que los del Presidente del Gobierno.

Con datos provisionales parece que falla el plan Zapatero: los datos presupuestarios del primer trimestre de este año arrojan un déficit público un 20 por ciento superior al del año pasado, ya que los gastos han aumentado el 13,1 por ciento y los ingresos sólo el 4,2.

Como dicen el pueblo de mi padre, una golondrina no hace verano y puede que el final de año las cuentas no se descuadren tanto, pero en el interim, los mercados financieros acechan y si el Reino de España necesita más dinero que el previsto lo pagará, nunca mejor dicho, “a precio de oro” con lo que el déficit aumentará y el crecimiento deseado se convertirá, pura quimera y la nueva realidad en una pesadilla.

Rajoy no acepta ese plan. ¿Usted lo haría?

Suscripción por email

Recibe cada semana un email con los nuevos artículos

Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.