28 sep 2009 3
Presupuestar es presuponer
Un presupuesto es antes que nada un pronóstico. Cualquier entrenador de cualquier equipo de la Liga BBVA tiene su propio presupuesto: tantos partidos a jugar en la temporada, tantos puntos ganados contra tales y tales rivales, tantos puntos perdidos…Y al final, una posición en la tabla. Situaciones distintas, presupuestos distintos: para el Barça o el Madrid un presupuesto que no sea ganar la Liga es, sencillamente, una presución impresentable. Valencia, Sevilla están ahí, disputando clasificaciones de Champions, mientras que otros bastante tienen con mantener la categoría.
En las empresas pasa igual: es el consejero delegado quien avizora el futuro, calcula sus fuerzas y las de sus competidores y llega a una conclusión: este año venderemos tanto, gastaremos tanto y ganaremos (o perderemos) tanto. Si acierta, paga doble; si supera el pronóstico, paga cuadruple; y si se queda por debajo, a la calle.
En el Estado, en las Autonomías y en los Ayuntamientos, más de lo mismo. Cuando el Gobierno presenta los Presupuestos Generales del Estado, lo hace partiendo de unas presunciones que afectan directamente a las cifras finales. Las cifras suministradas hasta ahora no dan para mucho análisis, porque son incompletas; con todo, el Gobierno parte con un handicap notable en su credibilidad. Recuerda a los entrenadores que no cumplieron las expectativas la temporada anterior y que si no están cesados es porque despedirlos cuesta mucho dinero.
A pesar de que se elaboraron en plena crisis económica, con Lheman Brothers quebrado, no se ha cumplido ninguna de las grandes presunciones del Gobierno para los Presupuestos Generales actualmente vigentes (los de 2009): el PIB ha decrecido mucho más de los presupuestado, los ingresos han estado por debajo y los gastos muy por encima y, sobre todo, el paro ha reveventado negativamente de cualquier previsión. En términos económicos el sector público español está esnafrado.
Con estos antecedentes: ¿Quien se va a creer las presunciones que presenta el Gobierno para el año que viene?. Hay algunas cifras que darían risa, sino fuera por el miedo que producen: el año que viene, el déficit público va a reducirse a la mitad.¿ En qué colondrón cabe esa machada?.
Si el consumidor español está atacado por el virus de la desconfianza, la peor medicina es precisamente esa: presentar presupuestos apoyados en presunciones que nadie se puede creer.
Pep Guardiola cuenta con una credibilidad presupuestaria avalada por sus resultados anteriores; Manuel Pellegrini se beneficia del crédito que siempre recibe el que llega nuevo a una plaza. Rodriguez Zapatero ni tiene resultados que le avalen y ya es una cara demasiado conocida por la afición, a la que solo puede asegurar que deberá pagar más impuestos. A menos que renuncie, tiene contrato hasta 2012.
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