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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

En USA ya salen de la crisis inmobiliaria ¿Por qué en España no?

En Miami se registró el mayor crash inmobiliario de Estados Unidos y ya están recuperándose. ¿Por qué no utilizar la misma fórmula en España?. Básicamente porque no hay dinero.

Hace dos semanas, el taxista de Miami me contaba orgulloso los negocios de su nuera: localizaba un grupo de viviendas desocupadas y embargadas por algún banco, a continuación le informaba a su cliente, un inversor alemán. A su vez, este se dirigía al banco embargador y le hacía una oferta a la mitad del valor al que el banco tenía anotado esos activos.

Rentabilidad del 40 por ciento

El banco –me seguía contando el taxista, chileno de nación y norteamericano de nacionalidad—al escuchar la oferta se asusta, pero luego empieza a echar números: cuanto le costaría mantener esas viviendas a salvo de rateros u okupas, cuanto costaría mantenerlas sin graves desperfectos, cuanto tiempo costaría venderlas… Casi siempre el banco acababa por aceptar la oferta de 50.000 dólares por una vivienda valorada a 100.000 en sus libros.

El alemán remozaba las casas, pintura por aquí, césped por allá, quizás cambio de electrodomésticos… Y a los dos meses las vendía por 70.000 dólares cada una. Si había pagado 300.000 y acababa cobrando 420.000 en sólo sesenta días, la inversión le había producido un 40 por ciento de rentabilidad bruta, sin contar los gastos, que a lo mejor suponían el 10 por ciento y dejaban la rentabilidad neta en 30 por ciento.

Todo el mundo gana

Un círculo virtuoso en el que todo el mundo ganaba: el inversor alemán desde luego, pero también el banco que limpiaba su balance, los inquilinos que a lo mejor ahora si podían comprar una casa un 30 por ciento más barata… Y el mercado inmobiliario de Miami-Dade County que volvía a tomar el pulso, después de que le estallara la burbuja más gorda de todo Estados Unidos.

¿Por qué en España no se acepta esa fórmula tan buena?. Porque los bancos no quieren –y aunque quisieran: no pueden—aceptar una rebaja tan importante en el valor de sus activos inmobiliarios. Hace semanas tuve el gusto de informar a los lectores –si es que hay alguno—que el Banco de Santander pretendía vender a Morgan Stanley un gran paquete de sus activos inmobiliarios, desde viviendas a solares, pasando por oficinas. La operación no se firmó porque el descuento que exigía Morgan Stanley era del 70 por ciento, cifra que dejaría para el arrastre los beneficios del Santander durante varios añosY ese descuento del 70 por ciento se convertía en la referencia, quebraban mas de la mitad de las cajas/bancos españoles.

Nadie puede comerse el marrón financiero

No es superfluo repetirlo: en España no hay agentes económicos con capacidad financiera para digerir las abultadas pérdidas del mercado inmobiliario: ni el Estado –que bastante tiene con lo que tiene—ni las cajas/bancos, a los que cada vez cuesta más conseguir dinero del exterior para hacer frente a los vencimientos e intereses del dinero que les prestaron los bancos alemanes y franceses en los tiempos del boom.

Desde luego que el sector inmobiliario ya no volverá a ser –por lo menos en una generación—el motor de la economía nacional, pero mientras no se arreglen sus problemas actuales el conjunto del sistema no saldrá del agujero. Como tantas veces, fácil de decir y complicado de hacer. Cada mes que pasa se venden menos viviendas  y el problema financiero crece.

 

Suiza ya no es lo que era: este año volverán los capitales escondidos

2012 puede ser el año en que se aflore fiscalmente la mayor parte del dinero español oculto en Suiza

En el pronóstico de los sabios, este de 2012 será el año en que vuelvan muchos de los capitales españoles que hoy se ocultan en Suiza. ¿Razones del optimismo? Suiza ya no es lo que era: además de contar con los inevitables robos de supersecretos datos bancarios y su posterior venta a las autoridades fiscales de cualquier país, dentro de doce meses entrarán en vigor los acuerdos de transparencia bancaria suiza con Gran Bretaña y Alemania. Ya durante este 2012 y hasta el próximo 1 de enero, los bancos suizos comunicaran el destino del dinero en el caso de que se haya transferido a otro país.

Si Suiza ha perdido opacidad con los grandes –el acuerdo con Estados Unidos está vigente desde hace tiempo—no hay razón para que la mantenga con los que no son tan grandes y en cualquier momento se podría levantar el velo del secreto.

Oculto pero no sucio

A los fiscalistas les gusta aclarar que fondos opacos en el extranjero no es sinónimo de dinero ilícito, pues el origen del patrimonio de españoles que está en Suiza es diferente y en algunos casos razonable: desde el que se sacó en 1936 por razones evidentes, hasta las remesas que provocó el miedo político 1975, muerte de Franco, pasando, en 1982, por llegada del PSOE al poder. En la mayoría de estos casos, el patrimonio colocado en Suiza es dinero de origen legal que, sencillamente, se colocó fuera del alcance del fisco español.

Cosa distinta es el dinero evadido en los últimos 20 años, cuyo origen fundamental es el de los pelotazos y la corrupción inmobiliaria.

A favor del afloramiento fiscal, es que se puede hacer en condiciones económicamente soportables. Si, por ejemplo, se acredita que el patrimonio aflorado ya se poseía en ejercicios prescritos, es decir antes de 2006, bastará con regularizar la rentabilidad desde ese año, al tipo del 18-21 por ciento.

El coste de la regularización será mayor si no se puede probar que el dinero declarado es anterior a 2006, porque entonces se calificará de incremento de patrimonio no justificado, lo que incluye sanciones.

El secreto tiene un precio

Como estos años han sido financieramente penosos, los rendimientos habrán sido bajos y, por tanto, la factura fiscal, incluidos intereses y sanciones, tampoco resultará insoportable.

De hecho se supone que dadas las altas comisiones que cobra la banca suiza –el secreto tiene un precio—continuar manteniendo allí el dinero supondrá aguantar un continuada pérdida de capital. Además se sabe de casos de personas a las que falta liquidez en España, pero sí la tienen en Suiza y la única manera de utilizarla es la declaración complementaria.

En todo caso, que el dinero se regularice fiscalmente no implica la obligación de traerlo a España. La parte que vuelva ayudará, sin duda, a aumentar la actividad económica, pero dentro o fuera, ese dinero aumentará la recaudación fiscal futura.

La carta del Gobierno para animar al afloramiento es dar un plazo, por ejemplo este año, para hacerlo en las condiciones fiscales actuales, aprobadas por el PSOE, y a partir de 2013 implantar un régimen más duro.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.