18 ene 2011 1
Cinco razones para entender por que dentro de dos meses ya no quedarán cajas de ahorro
1ª Un modelo agotado. Las Cajas de Ahorro no tienen dueño, ni capital. En Bruselas el lobby bancario europeo lleva años criticando esa figura que suponía la mitad del sistema bancario español y competía en condiciones de ventaja: una Caja de Ahorros puede comprar un banco (de hecho hay más de una que tiene un banco) mientras que un banco no podía comprar una Caja de Ahorros, puesto que esta no tiene acciones.
En los malos tiempos, la ventaja se ha convertido en desventaja: ahora que todas las entidades financieras de Europa necesitan capital, las Cajas no tienen más remedio que convertirse en bancos para poder vender acciones o participaciones convertibles.
2ª Una coyuntura endiablada. Adicionalmente las Cajas deben hacer frente al exceso de créditos concedidos al sector inmobiliario-constructor-hipotecario; muchos de esos créditos ya se han convertido, o están a punto de convertirse en pérdidas. Pero el esfuerzo no se limitará a digerir las pérdidas: a las Cajas les hará falta mas dinero para reducir su red de oficinas y su plantilla.
3ª Una reforma fracasada. La presión del Banco de España y la nueva legislación aprobada en julio pasado han conseguido éxitos muy limitados. La mayoría de las cajas se han acogido a la figura de SIP –conocida también como fusión fría,aunque de hecho se parece más a un alianza estratégica o a una joint venture más que a una auténtica fusión– han servido de coartada para recibir algún dinero público, aunque siguen mandando los que mandaban. Ese marear la perdiz ha sido posible porque las Cajas de Ahorro han conseguido financiación ilimitada por parte del Banco Central Europeo, que concede crédito más fácil y barato que el del Banco de España, pues el BCE no pide condiciones a cambio de él ,y barato porque el BCE lo presta al 1,5 por ciento, frente al 7,5 que pide el Banco de España, vía Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria.. Como los mercados financieros están desde hace casi un año cerrados para las cajas, el BCE y el BdE son las únicas alternativas financieras reales y su política contrapuesta no impulsa la reforma.
4ª Una credibilidad perdida. Los mercados internacionales desconfían públicamente del análisis del Banco de España sobre la situación de las Cajas. Para el supervisor español, el sector tiene “pillados” 180.000 millones de euros en créditos en inmobiliario dudosos, que pueden provocar unas pérdidas de 120.000 millones, de las que 60.000 ya están compensadas por provisiones genéricas y otras 30.000 por provisiones específicas, con lo que el agujero final sería de 30.000 millones, que las Cajas podrían taparlo vía beneficios en un par de años. Para los inversores internacionales las cuentas no están tan claras y piensan que el agujero final podría llegar hasta el doble del que apunta el Banco de España porque en los cálculos de este no entraban los activos –suelos, edificios y viviendas sin vender– que las cajas admitían como dación de pago por las deudas.
5ª Que desaparezcan para que el resto sobreviva. El retraso del Gobierno de afrontar la crisis de las Cajas –la ley vigente se aprobó en junio pasado, mucho después del la intervención de Caja Castilla la Mancha y CajaSur– y la reticencia de la mayor parte del sector a adecuar su figura a la de los bancos, han provocado que la credibilidad financiera del Reino de España –y especialmente de todo su sector financiero–, dependa de las cajas. Esa situación obliga al Gobierno a reformar lo reformado. Se piensa que mediante Decreto-Ley, el Gobierno convertirá en acciones las ayudas financieras que preste a las cajas, y una vez accionista con voz y voto procederá a la venta de activos, redes de sucursales e incluso marcas para compensar el mayor gasto público que supondrán esas ayudas. Algo no muy distinto de lo que se hizo con los bancos en la década de los 8o.
Y todo ello antes de abril, mes en el Reino de España debe refinancier la tercera parte de los 120 mil millones de euros que le toca renovar este año.
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