la informacion .com

Jose María García-Hoz

Icon

Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Cajas de Ahorro: cuatro razones para no creer al Banco de España

El Banco de España, y el Gobierno, hablan de las cajas de ahorro desde un perspectiva exclusivamente financiera: si 20 mil millones de euros bastaran para arreglar el problema de las cajas, las cajas no tendrían problema. Politización, gestión paralizada y las dificultades del mercado son problemas más graves.

La Vicepresidenta Económica, Elena Salgado, y el Gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, se han empeñado en tratar el asunto desde una perspectiva exclusivamente financiera y así las cuentas les salen estupendamente.

El sector, según cifras facilitadas por el Gobernador, tiene comprometidos 217 y pico mil millones de euros en créditos al sector inmobiliario-constructor. De esos, hay 100 mil millones con problemas, actuales o potenciales; desde luego es una cifra enorme, pero como las cajas ya han apartado dinero para compensar el 77 por ciento de esas pérdidas, resulta que en el improbable caso de que todos esos préstamos resultaran impagados, el problema se reduciría a 20 mil millones.

Ya digo, una cifra impresionante pero asumible por la economía española y que en todo caso no pone en peligro de quiebra o insolvencia a las cajas… ¡Un jamón, dijo la bruja Món!.

1.El problema más importante de las cajas no es el dinero, aunque no conviene olvidarlo, sino su naturaleza jurídica que obliga a una gestión poco eficiente en términos de negocio. Si los bancos españoles tienen muchos menos créditos inmobiliarios no es porque los banqueros sean más listos que los cajeros, sino porque la injerencia política en los bancos ha sido mínima. A muy pocos banqueros se les ha arrimado un político para decirle “trátame bien a este inmobiliario que es buena gente”, mientras que la gestión de los cajeros siempre ha estado condicionada por el concejal, el diputado provincial, el consejero…

2. Es verdad que las nuevas leyes y decretos sobre las cajas tratan  de despolitizar, siquiera ligeramente la gestión de las cajas, pero en interim las cajas están paralizadas. Y hay razones para la paralización. Algunos ejemplos: en el País Vasco no se sabe si el PNV seguirá mandando en las Cajas, o el PSE conseguirá sacar adelante una nueva legislación que cambie el panorama; en Caja de Madrid, la alta dirección ha sido puesta al pié de los caballos por su propio Presidente que les ha negado el fondo de pensiones mientras prepara el suyo; CatalunyaCaixa anda en busca de identidad (¿el Sabadell? ¿otra fusion  cajera?), reflejo de que el PSC también está perdido; pregunten por las cajas gallegas: mano sobre mano hasta el Presidente de la Comunidad, Alberto Nuñez Feijoo, les diga que camino deben tomar: seguir como cajas o cambiar a bancos… Es humano que los directores generales, directores y demás jefes de esas cajas  dediquen más tiempo a hacer pasillo para saber como quedará lo suyo que al negocio.

3. Además de la reconversión jurídica, las cajas deben afrontar un proceso de adelgazamiento, reduciendo oficinas ( entre el 10 y el 25 por ciento) y plantilla (entre el 12 y el 18 por ciento), según cálculos del Banco de España. Ese proceso debe realizarse en las condiciones tan adversas que resulta imposible visualizar el cómo, el cuando… El cuanto no ha sido explicitado por el Banco de España, pero dadas las circunstancias resulta difícil creer que saldrá de las respectivas cuentas de resultados.

4. La película contada por el Gobernador se terminaba abruptamente en el día de hoy, pero ¿qué pasara mañana? ¿van a dejar de tener impagados? ¿cómo sustituirán las cajas el negocio perdido en el inmobiliario? ¿de donde sacarán los recursos para conceder créditos?, ¿como se apañarán para sacar adelante una cuenta de resultados en un mercado paralizado? No es que Moody’s et alia tenga manía a las cajas españolas, es que las cajas lo tienen muy crudo

El lector avisado (en el caso de que haya algún lector, porque avisados lo son todos), se dará cuenta que no se puede calcular cuanto dinero necesitan las cajas españolas para salir del bache si antes no se resuelven los problemas mencionados… Y esa incertidumbre seguirá presente en los mercados mayoristas de dinero cada vez que una caja española vaya a pedirlo.

 

 

Cinco razones para entender por que dentro de dos meses ya no quedarán cajas de ahorro

Un modelo agotado. Las Cajas de Ahorro no tienen dueño, ni capital. En Bruselas el lobby bancario europeo lleva años criticando esa figura que suponía la mitad del sistema bancario español y competía en condiciones de ventaja: una Caja de Ahorros puede comprar un banco (de hecho hay más de una que tiene un banco) mientras que un banco no podía comprar una Caja de Ahorros, puesto que esta no tiene acciones.

En los malos tiempos, la ventaja se ha convertido en desventaja: ahora que todas las entidades financieras de Europa necesitan capital, las Cajas no tienen más remedio que convertirse en bancos para poder vender acciones o participaciones convertibles.

Una coyuntura endiablada. Adicionalmente las Cajas deben hacer frente al exceso de créditos concedidos  al sector inmobiliario-constructor-hipotecario;  muchos de esos créditos ya se han convertido, o están a punto de convertirse en pérdidas. Pero el esfuerzo no se limitará a digerir las pérdidas: a  las Cajas les hará falta mas dinero para reducir su red de oficinas y su plantilla.

Una reforma fracasada. La presión del Banco de España y la nueva legislación aprobada en julio pasado han conseguido éxitos muy limitados. La mayoría de las cajas se han acogido a la figura de SIP –conocida también como fusión fría,aunque de hecho se parece más a un alianza estratégica o a una joint venture más que a una auténtica fusión–  han servido de coartada para recibir algún dinero público, aunque siguen mandando los que mandaban. Ese marear la perdiz ha sido posible porque las Cajas de Ahorro han conseguido financiación ilimitada por parte del Banco Central Europeo, que concede crédito más fácil y barato que el del Banco de España, pues el BCE no pide condiciones a cambio de él ,y barato porque el BCE lo presta al 1,5 por ciento, frente al 7,5  que pide el Banco de España, vía Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria.. Como los mercados financieros están desde hace casi un año cerrados para las cajas, el BCE y el BdE son las únicas alternativas financieras reales y su política contrapuesta no impulsa la reforma.

Una credibilidad perdida. Los mercados internacionales desconfían públicamente del análisis del Banco de España sobre la situación de las Cajas. Para el supervisor español, el sector  tiene “pillados” 180.000 millones de euros en créditos en inmobiliario dudosos, que pueden provocar unas pérdidas de 120.000 millones, de las que 60.000 ya están compensadas por provisiones genéricas y otras 30.000 por provisiones específicas, con lo que el agujero final sería de 30.000 millones, que las Cajas podrían taparlo vía beneficios en un par de años. Para los inversores internacionales las cuentas no están tan claras y piensan que el agujero final podría llegar hasta el doble del que apunta el Banco de España porque en  los cálculos de este no entraban los activos –suelos, edificios y viviendas sin vender– que las cajas admitían como dación de pago por las deudas.

Que desaparezcan para que el resto sobreviva. El retraso del Gobierno de afrontar la crisis de las Cajas –la ley vigente se aprobó en junio pasado, mucho después del la intervención de Caja Castilla la Mancha y CajaSur– y la reticencia de la mayor parte del sector a adecuar su figura a la de los bancos, han provocado que la credibilidad financiera del Reino de España –y especialmente de todo su sector financiero–, dependa de las cajas. Esa situación obliga al Gobierno a reformar lo reformado. Se piensa que mediante Decreto-Ley, el Gobierno convertirá en acciones las ayudas financieras que preste  a las cajas, y una vez accionista con voz y voto procederá a la venta de activos, redes de sucursales e incluso marcas para compensar el mayor gasto público que supondrán esas ayudas. Algo no muy distinto de lo que se hizo con los bancos en la década de los 8o.

Y todo ello antes de abril, mes en el Reino de España debe refinancier la tercera parte de los 120 mil millones de euros que le toca renovar este año.

Suscripción por email

Recibe cada semana un email con los nuevos artículos

Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.