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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Como acabará lo de Rato: en cachondeo

Jueves 5 de julio, el titular más importante de la primera página del Herald Tribune dice: “el cachondeo de la banca española acaba en los tribunales”. No es que tengan manía a España, es que son americanos y no entienden, como periodista nacional habría titulado “el cachondeo de la banca española acaba en el cachondeo de los tribunales”.

En general, la sociedad española ha derivado en el cachondeo. Fue un cachondeo que en cuatro años la banca pasara de ser la mejor  supervisada (Financial Times dixit), a la peor del mundo, cuyo agujero negro no lo conoce ni el “inventor” de la partícula de Higgins; causa o consecuencia, de esa deriva al abismo, también el Banco de España se ha trasmutado en el cachondeo presente, cuando era una institución fiable; ciertamente, no se puede decir que la Comisión Nacional del Mercado de Valores haya derivado en cachondeo, porque ya fue cachondeo desde el día de su inauguración; al contrario que el Consejo General del Poder Judicial/Tribunal Supremo, que sí eran instituciones respetadas y hoy son, también, un cachondeo una de cuyas filiales debe juzgar el cachondeo de la banca.

Del fraude al cachondeo

¿En qué acabará la imputación de Rodrigo Rato et alii como responsables del fraude de Bankia? Ya lo anticipo: en un cachondeo. Si esta fuera una sociedad articulada, en la que las instituciones se limitaran, nada menos y nada más, que a cumplir su función, el personal del común habríamos visto como los responsables de Caja Castilla la Mancha –nadie se acuerda, pero fue la primera Caja intervenida– ya habían dado cuenta de sus desaguisados… Pero su instrucción sigue rebotando en los pasillos de la Audiencia Nacional.

Dada mi enciclopédica ignorancia, se me escapan las sutilidades (¿?) de la vida política nacional, pero con todo me parece evidente que si el Congreso de los Diputados ha rechazado debatir un fiasco nacional de dimensiones continentales, pero se muestre encantado de que el hiperminoritario UPyD, haya colado su demanda en la Audiencia Nacional es, precisamente, para evitar que quede en evidencia que en el cachondeo de las Cajas de Ahorro estaban implicados todos los partidos políticos: desde PP al PSOE, pasando por CiU. UPyD se ha salvado, porque llegó cuando todo el pescado estaba vendido.

El padre de todos los cachondeos

El padre de todos los cachondeos sería ver a a PSOE y PP reprocharse los disparates de las Cajas que ellos mismos mangoneaban… Con CiU mirando para el otro lado en silencio, para que se olvidara lo de las Cajas de Cataluña. Lógicamente, la Audiencia Nacional no puede abrir una causa general sobre la actuación de los partidos en la crisis financiera.

Para mi tengo que Rodrigo Rato no puede ser el único culpable de los desaguisados de Bankia, pero a estas altura de las película ya he renunciado a que las instituciones del Estado busquen justicia antes que culpables.

En USA ya salen de la crisis inmobiliaria ¿Por qué en España no?

En Miami se registró el mayor crash inmobiliario de Estados Unidos y ya están recuperándose. ¿Por qué no utilizar la misma fórmula en España?. Básicamente porque no hay dinero.

Hace dos semanas, el taxista de Miami me contaba orgulloso los negocios de su nuera: localizaba un grupo de viviendas desocupadas y embargadas por algún banco, a continuación le informaba a su cliente, un inversor alemán. A su vez, este se dirigía al banco embargador y le hacía una oferta a la mitad del valor al que el banco tenía anotado esos activos.

Rentabilidad del 40 por ciento

El banco –me seguía contando el taxista, chileno de nación y norteamericano de nacionalidad—al escuchar la oferta se asusta, pero luego empieza a echar números: cuanto le costaría mantener esas viviendas a salvo de rateros u okupas, cuanto costaría mantenerlas sin graves desperfectos, cuanto tiempo costaría venderlas… Casi siempre el banco acababa por aceptar la oferta de 50.000 dólares por una vivienda valorada a 100.000 en sus libros.

El alemán remozaba las casas, pintura por aquí, césped por allá, quizás cambio de electrodomésticos… Y a los dos meses las vendía por 70.000 dólares cada una. Si había pagado 300.000 y acababa cobrando 420.000 en sólo sesenta días, la inversión le había producido un 40 por ciento de rentabilidad bruta, sin contar los gastos, que a lo mejor suponían el 10 por ciento y dejaban la rentabilidad neta en 30 por ciento.

Todo el mundo gana

Un círculo virtuoso en el que todo el mundo ganaba: el inversor alemán desde luego, pero también el banco que limpiaba su balance, los inquilinos que a lo mejor ahora si podían comprar una casa un 30 por ciento más barata… Y el mercado inmobiliario de Miami-Dade County que volvía a tomar el pulso, después de que le estallara la burbuja más gorda de todo Estados Unidos.

¿Por qué en España no se acepta esa fórmula tan buena?. Porque los bancos no quieren –y aunque quisieran: no pueden—aceptar una rebaja tan importante en el valor de sus activos inmobiliarios. Hace semanas tuve el gusto de informar a los lectores –si es que hay alguno—que el Banco de Santander pretendía vender a Morgan Stanley un gran paquete de sus activos inmobiliarios, desde viviendas a solares, pasando por oficinas. La operación no se firmó porque el descuento que exigía Morgan Stanley era del 70 por ciento, cifra que dejaría para el arrastre los beneficios del Santander durante varios añosY ese descuento del 70 por ciento se convertía en la referencia, quebraban mas de la mitad de las cajas/bancos españoles.

Nadie puede comerse el marrón financiero

No es superfluo repetirlo: en España no hay agentes económicos con capacidad financiera para digerir las abultadas pérdidas del mercado inmobiliario: ni el Estado –que bastante tiene con lo que tiene—ni las cajas/bancos, a los que cada vez cuesta más conseguir dinero del exterior para hacer frente a los vencimientos e intereses del dinero que les prestaron los bancos alemanes y franceses en los tiempos del boom.

Desde luego que el sector inmobiliario ya no volverá a ser –por lo menos en una generación—el motor de la economía nacional, pero mientras no se arreglen sus problemas actuales el conjunto del sistema no saldrá del agujero. Como tantas veces, fácil de decir y complicado de hacer. Cada mes que pasa se venden menos viviendas  y el problema financiero crece.

 

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.