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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

El Estado cada vez sale más caro

La Vicepresidenta Economica ha avanzado las cifras de cierre de las cuentas del Estado. La satisfacción por conseguir el déficit público previsto no puede ocultar la realidad de que el Estado cada vez cuesta más caro a los contribuyentes.  ¿Consecuencias?  Principalmente dos: en la medida que aumente las recaudación fiscal se dificulta el crecimiento y sin crecimiento no se reduce el paro.

La situación económica española recuerda a la de una manta pequeña: te abrigas los piés o el pecho, pero no puedes taparte los dos al tiempo. Elena Salgado, Vicepresidenta Económica, se apresuró a adelantar las cifras del déficit público estatal de 2010 porque los datos eran buenos: ya habrá tiempo para las malas noticias…

Es muy positivo que el déficit público se reduzca al ritmo previsto, aunque son cifras provisionales y no se conocen las de las comunidades autónomas . Es mala, sin embargo, la forma en que se ha conseguido ese objetivo: subiendo los impuestos. Con cifras estimadas,  la recaudación ha supuesto el 16 por ciento del PIB, cuando en 2009 fué de solo el 13 por ciento. El guarismo significa que la empresa o el ciudadano medios tenenen cada vez menos dinero para gastar y, como bien se sabe, si en España no aumenta el consumo interno la economía se estanca.

¿Reducir los impuestos y así fomentar el consumo? Entonces subiría el déficit público y no se conseguiría financiación exterior. Lo dicho: si te tapas los piés te destapas el pecho. Así las cosas, ver la salida de la crisis el año 2012 es una quimera voluntarista y gubernamental.

Todo tiene solución: reducir el gasto público, haciendo más eficiente el conjunto de la Administración en sus diferentes niveles. Pero esa es una tarea políticamente tan penosa e ingrata que se ve como imposible, aún para Reformator, que es como le dice Carlos Herrera al Presidente del Gobierno.

Déficit público: Cataluña, la primera en cantar la gallina

En solo dos meses, el déficit público de Cataluña ha aumentado un 49 por ciento: de 4.700 a 7.000 milones de euros. Como la catalana no es muy distinta de las demás administraciones españolas, es lógico esperar que en aquellas comunidades y ayuntamientos en los  que las elecciones de mayo provoquen un cambio de poder, empezarán a salir pufos hasta ahora desconocidos.

Sin que llegara a pasar una semana de la toma de posesión del nuevo Govern, el President de la Generalitat, Artur Mas, se ha apresurado a  cantar la gallina. Las cuentas públicas no eran las que se conocían, sino otras bastantes peores, de forma que al cierre del año el déficit público va a estar muy por encima de lo acordado y previsto en fecha tan reciente como noviembre  pasado en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera. En aquella reunión el respresentante catalán dijo que el déficit sería de 4.700 millones y Artur Mas acaba de anunciar que no se esperan menos de 7.000 millones. En solo dos meses se ha pasado el 2,4 al 3,6 por ciento respecto del PIB.

Nadie se engañe: si Cataluña ha sido la primera en anunciar pufos –ajustes en términos políticamente correctos– se debe a que ha cambiado el partido del  Gobierno. En todas aquellos Municipios, Comunidades en los que el próximo mes de mayo el poder cambie de manos, asistiremos al mismo espectáculo de corregir las cuentas y profundizar los respectivos agujeros. También ocurrirá en el Gobierno de la Nación.

Una parte de los nuevos agujeros se deberá a la conocida práctica de echar la culpa al anterior, aunque en este punto no convendría pasarse, porque si levantan demasiadas alfombras, el polvo ahogaría al encargado de la limpieza; la parte más sustancial, sin embargo, vendrá de esas prácticas contables que sin ser estrictamente mentirosas desfiguran la realidad.

En cierta ocasión Alfonso Escámez, que se conocía la práctica contable por delante y por detrás, me dijo que de su experiencia cuando había aprendido que cuando una empresa va bien, al abrir un cajón encuentras dinero; pero si una empresa está en mala situación, las pérdidas ocultas aparecen por todas las esquinas. Creo que la consideración de este banquero astuto y práctico, resulta  de aplicación al cien por cien en prácticamente todas las administraciones públicas españolas. Bastará con que llegue alguien dispuesto a abrir los cajones.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.