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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Chorizos digitales españoles: ¡enhorabuena!

España, Francia y Brasil encabezan el ranking ds países donde mas se descarga ilegalmente música (y cine), según la información de la IFPI, Federación Intedrnacional de Productores Fonográficos. No está mal: en solo cinco años, de 2004 a 2009, las ventas digitales de los artistas españoles han caído un 65 por ciento en el mercado local.

Estas cifras indican que ahora mismo ya no se podrían repetir éxitos globales como los de Hulio, Raphael o Joan Manuel: ninguna discográfica invertirá mucho en artistas españoles porque los chorizos digitales andan sueltos. Al fin y al cabo nadie plantaría melones en su huerto si supiera que le iban a robar la mitad de la cosecha. Bueno a lo mejor los plantaría, pero el precio de los que consiguiera poner a la venta incluiría la pérdida por los melones robados, con lo que el PVP resultaría prohibitivo.

Como digo, Francia (-60 por ciento en ventas) y Brasil (-80 por ciento) comparten el dudoso medallero de chorizos digitales. En Europa uno de cada cinco navegantes por la Red descarga música ilegalmente.

Me ratifico en el rollo dicho otras veces: sin derecho de propiedad el progreso económico se convierte en una quimera.He recibido más de un coscorrón (dialéctico, se entiende) por decirlo, pero así es la vida. De todas formas, tampoco se puede ignorar la realidad: o ponemos instrumentos legales contra el quebrantamiento masivo de la ley, o abolimos el derecho de propiedad intelectual.

Salvadas las distancias, la situación recuerda a la del País Vasco: lo malo no es que exista ETA y sus asesinos maten, lo malo es que el ocho o nueve por ciento de la población que les apoya electoralmente. Después de muchas dudas, el Gobierno ha tomado una buena decisión: evitar que se presenten a las elecciones las organizaciones que apoyan a los terroristas. Sigue habiendo terroristas asesinos que actúan, pero cada vez lo tienen más difícil.

Si en esta cuestión músical-digital seguimos como hasta ahora, la industria fonográfica nacional irá languideciendo hasta la desaparición. Será sustituída por músicos internacionales a los que las descargas ilegales en España les afecte poco.

La catastrofe de AENA…y sin hablar de los controladores

Identificarse con la torre, aterrizar, descargar y cargar el avión, despegar… Una operación que se repite con idéntica rutina e idénticos protocolos miles de veces al día en España, en Europa y en todo el mundo.
Pues esa operación, igual en todas partes, es mas cara en cualquier aeropuerto español que en cualquier aeropuerto europeo. Ya se sabe: hay algunos aeropuertos muy bonitos, otros horrorosos. En algunos la aproximación y operaciones anejas son más difíciles que en otros. Unos junto al mar, otros en la más profunda tierra adentro. Con todo, la principal característica de los aeropuertos españoles es que cobran a los usuarios de sus servicios más dinero que cualquiera del Viejo Continente e islas adyacentes. No solo lo digo yo, sino que también lo dice nuestro señor Ministro de Fomento, José Blanco.

Este era un dato celosamente escondido tras un telón de lenguaje enrevesado burocrático y si el Ministro ha cantado la gallina informativa se debe a que anda en conflicto con los controladores aéreos, que se niegan a que les rebajen su sueldo (astronómico según José Blanco, razonable según los afectados).

Hasta el momento se tenía la sospecha de que esa era la vergonzante realidad competitiva… Pero eran suposiciones sobre datos sueltos cogidos por aquí y por allá, en la página web de la Iata, o en las de las revistas especializadas. Pero solo ante el conflicto se ha oficializado la situación: para hacer lo mismo que los demás, los aeropuertos gestionados por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea, por mal nombre AENA, gastan más que los demás. La figura tiene un nombre y ese nombre es el de disparate; o, si se prefiere, antiproductividad.

Con todo, el que AENA tenga la peor productividad de Europa, seguramente refleja la falta de competitividad de una parte muy importante de la economía española: demasiados costes para hacer lo mismo. Según acaba de declarar (La Vanguardia, 3 de enero 2010) el Premio Nobel de Economía de 2008, el socialdemocrata norteamericano Paul Krugman, para recuperar productividad y salir de la crisis, los salarios españoles deben bajarse.

Si no se hace así (y esto ya es de cosecha propia) el paro aumentará hasta niveles social y económicamente insoportables. En 2009 se dedicaron 30 mil millones de euros (el 3 por ciento del PIB) al subsidio de paro, 10 mil millones más que el año anterior. Si la cosa sigue así este año se gastarán por el mismo concepto 40 mil millones y el siguiente 50 mil… Hasta acabar con una deuda y un déficit públicos tan abultados como el de Grecia, a quien ya nadie le presta dinero.

Volviendo al toro: la agonía económica de AENA, que a pesar de ser la más cara es también la gestora de aeropuertos que pierde más dinero y prevee seguir perdiendo en el recien empezado 2010, se arreglaría con su privatización pura y dura. No esa anunciada y fracasada venta del 30 por ciento (no se me ocurre a nadie que quisiera ser socio del Gobierno de España, dada la errática política reguladora de este), sino del cien por cien.

Hay dos empresas privadas españolas, Ferrovial y Abertis, que gestionan aeropuertos a lo largo y ancho del mundo y, aunque ahora nada es fácil, lidian sus respectivos lotes con mucho mejores resultados que AENA.

La gran ventaja de los gestores privados sobre los públicos es que aquellos saben que su objetivo es ganar dinero, mientras que estos se confunden entre los objetivos políticos y los económicos. A más a más, mientras que una empresa privada invierte el dinero de unos accionistas que no quieren bromas, en una empresa pública se juega con el dinero del contribuyente, al que siempre se le tiene ayuno de información… Salvo que, como hemos visto, un conflicto laboral obligue a cantar la gallina.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.