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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

¡OH CIELOS, YA ESTA AQUI EL TSUNAMI DE ERES!

Dicen, yo no lo creo, que la reforma laboral recién aprobada va a provocar un tsunami de Expedientes de Regulación de Empleo. Como se sabe,  la aprobación de estos  ha dejado de depender de la autoridad administrativa, lo que para muchos suponía una suerte de muro de contención contra la voracidad despedidora del empresario. Quitado el muro de contención, las aguas de los eres arrasaran los campos empresariales españoles.
Contra este oscuro nubarrón que planea sobre nuestras cabezas, conviene aclarar cinco cosas cosas:
1.     Los eres son una herramienta de gestión, como lo puede ser el crédito o la automatización de los procesos. Muchas veces un ere sobre el 10 por ciento de la plantilla contribuye a mantener en su trabajo el 90 por ciento restante. Otras veces –y es el caso actual de muchas empresas nacionales—no hay ere que salve a un empresa que no tiene salida, bien por mala gestión, bien por cambio del mercado o por obsolescencia del producto.
2.     Los que ven inevitable el tsunami de eres, de hecho reconocen que en España las plantillas están engordadas porque fueron pensadas para tiempos mejores y las empresas no han podido adaptarse porque se lo impedía/dificultaba una legislación que, desde los tiempos de la dictadura, ha despreciado la rentabilidad empresarial y desconfiado del empresario.
3.    Si en el futuro inmediato aumentaran los eres, el dato sería un indicador de que, efectivamente, en España faltan puestos de trabajo, o sobran empleados. La solución de un problema empieza cuando se reconoce la naturaleza y dimensión del mismo. Seguir con las plantillas embalsadas solo contribuiría a cerrar empresas y destruir más puestos de trabajo, sin reconocer el problema.
4.    Quien crea puestos de trabajo son las empresas sanas y rentables, porque con sus beneficios contribuyen a crear más empresas. Una legislación laboral como la hasta ahora vigente suponía cargar con un peso adicional, y a veces insoportable, para el normal desenvolvimiento empresarial.
5.    Los que aseguran que la libertad de ere degenerará en libertinaje despedidor no saben que una empresa es la conjunción de capital, gestión, trabajo y tecnología para conseguir el máximo beneficio posible con la fabricación y venta de un producto. Si cualquiera de esos elementos falla, la empresa se viene abajo y todos pierden. No se ha inventado mejor fórmula que dejarles libertad para que entre ellos guisen y  coman su propio futuro.

Telefónica echa la gente mientras ellos se forran

Telefonica ganó el año pasado 10.167 millones de euros y anuncia un ERE en España. ¿Intolerable? No, consecuente: si baja el negocio debe bajar la plantilla porque de otro modo se llegaría a pérdidas. Para poner el dedo en la llaga, habría que preguntarse por qué Telefónica pierde lineas en España, mientras su competencia las gana.

En un alarde de incompetencia y demagogia, unos cuantos líderes (¿?) políticos y periodistas han criticado que Telefónica presente un Expediente de Regulación de Empleo para la cuarta parte de su plantilla en España (unos 8.500 trabajadores menos), en simultáneo con el anuncio de unos beneficios realmente jugosos. ¡Echan a la gente, mientras ellos se forran!.

Parece como si hubiera que esperar a que Telefónica registrara pérdidas para poder presentar un ERE. Nadie hizo caso al presidente de la Compañía, Cesar Alierta, cuando en en la Junta General recordó que los beneficios de hoy se debían en buena parte al ERE que se presentó hace cinco o seis años. El ERE de hoy son los beneficios de mañana y estos, a su vez, garantía de supervivencia del conjunto de la empresa.

En España nunca se ha entendido que el objetivo de las empresas es el beneficio, mientras que crear puestos de trabajo es un beneficio colateral: se contrata a gente cuando se espera hacer negocio y se despide gente cuando el negocio declina, como es el caso del negocio español de Telefónica. Hace ocho años, cuando el más tonto se convertía en inmobiliario y ganaba mucho dinero, en España se registraba pleno empleo, tan pleno que el país se convirtió en el primer destino de los emigrantes.

En realidad, esta es la pregunta que tanto analista voluntarioso debería hacerse: ¿por qué se viene abajo el negocio español de Telefónica?. Hay crisis, desde luego, pero mientras Telefónica (y Vodafone) caen, Orange y Yoigo suben, o sea que la crisis no es igual para todos. Personalmente, y a mi vez voy a hacer de analista voluntarioso, creo que la competencia en las telecomunicaciones castiga al antiguo monopolio, porque este todavía no se ha dado cuenta que ya no es un monopolio y que los usuarios de antaño son clientes de hogaño… Y los clientes exigen mejor trato que los usuarios, porque tienen alternativas donde elegir.

Un vistazo a las afamadas redes sociales será revelador para cualquiera: todos los comentarios sobre Telefonica y Vodafone son críticos, algunas veces insultantes (lo más bonito que le llaman es Timofónica); por su parte, los comentarios sobre Orange y Yoigo son abrumadoramente positivos.

Y eso sí es preocupante, por que los clientes cabreados de hoy, mañana serán ex clientes. Telefonica presenta en estos momentos unos ratios financieros excelentes, está en primera línea de la competición global, con beneficios crecientes… Un cuadro magnífico, pero insostenible si baja el número de clientes. Y eso es lo que está ocurriendo en su mercado primigenio, España.

No se escandalicen porque Telefónica presente un ERE, escandalicense porque lo hace peor que su competencia. En un escenario imposible pero ilustrativo, Telefónica podría llegar a perder todos sus clientes en España y, en consecuencia, debería despedir a toda la plantilla. Se acabó el negocio y se acabó el empleo.

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.