la informacion .com

Jose María García-Hoz

Icon

Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Repsol: no lloren mucho y que el Gobierno se calle

Desde el punto de vista bursátil mi pronóstico es que Repsol recuperará en poco tiempo el precio anterior a la injustificada expropiación… Y el Gobierno deberá callar para no perjudicar a otras empresas españolas.

En primer lugar, porque el mercado ya había descontado la poblemática de Argentina e YPF: en lo que va de año el sector petróleo ha caído poco más del 1 por ciento, mientras que el batacazo de Repsol supera el 26 por ciento. Es decir, que había que ser muy despistado para no saber que, como escribió hace semanas Financial Times Repsol suministraba una cifras falseadas al mercado, pues en ellas se consolidaba YPF como si estuviera controlada por la compañía española, lo cual estaba lejos de ser cierto.

Inversiones alternativas

Una vez que las cosas están tan mal, ya solo pueden ir a mejor: algo tendrá que pagar el Gobierno argentino por las acciones expropiadas y, en todo caso, Repsol se librará de la deuda que correspondía a YPF.

El retorno por barril de Repsol en Argentina es de 2,5 dólares, mientras que en los otros mercados donde opera la compañía es de 10 dólares. Cualquier dólar invertido en otra parte será más rentable para Repsol.

Dejen de gritar

El Gobierno español ha reaccionado mal: las amenazas de sanciones y medidas por parte de los ministros de Industria y Exteriores suponen rebajarse al nivel populista y demagógico del peronismo.

A más a más, España es el primer inversor extranjero en Argentina, donde los tres grandes del Ibex -Telefónica, Santander y BBVA- obtienen alrededor del 5 por ciento de su beneficio.  Y además de ellos operan la hotelera NH, Indra, Abengoa, ACS, Abertis, Prisa, supermercados DIA, ACS, etc.

En un enfrentamiento político diplomático entre España y Argentina solo habría perdedores, pero España perdería más. La buena diplomacia se caracteriza por conseguir resultados sin recurrir al griterío público.

¿Callar ahora significa dar carta blanca a nuevas expropiaciones? El peronismo es imprevisible pero si España ha podido invertir en Argentina es, precisamente, porque otros países –Estados Unidos y Francia, singularmente—ya se retiraron amargados por la arbitrariedad. Suecia y Suiza son, sin duda, áreas más seguras, pero allí no necesitan inversiones. No inviertes donde quieres, sino donde puedes.

¡OH CIELOS, YA ESTA AQUI EL TSUNAMI DE ERES!

Dicen, yo no lo creo, que la reforma laboral recién aprobada va a provocar un tsunami de Expedientes de Regulación de Empleo. Como se sabe,  la aprobación de estos  ha dejado de depender de la autoridad administrativa, lo que para muchos suponía una suerte de muro de contención contra la voracidad despedidora del empresario. Quitado el muro de contención, las aguas de los eres arrasaran los campos empresariales españoles.
Contra este oscuro nubarrón que planea sobre nuestras cabezas, conviene aclarar cinco cosas cosas:
1.     Los eres son una herramienta de gestión, como lo puede ser el crédito o la automatización de los procesos. Muchas veces un ere sobre el 10 por ciento de la plantilla contribuye a mantener en su trabajo el 90 por ciento restante. Otras veces –y es el caso actual de muchas empresas nacionales—no hay ere que salve a un empresa que no tiene salida, bien por mala gestión, bien por cambio del mercado o por obsolescencia del producto.
2.     Los que ven inevitable el tsunami de eres, de hecho reconocen que en España las plantillas están engordadas porque fueron pensadas para tiempos mejores y las empresas no han podido adaptarse porque se lo impedía/dificultaba una legislación que, desde los tiempos de la dictadura, ha despreciado la rentabilidad empresarial y desconfiado del empresario.
3.    Si en el futuro inmediato aumentaran los eres, el dato sería un indicador de que, efectivamente, en España faltan puestos de trabajo, o sobran empleados. La solución de un problema empieza cuando se reconoce la naturaleza y dimensión del mismo. Seguir con las plantillas embalsadas solo contribuiría a cerrar empresas y destruir más puestos de trabajo, sin reconocer el problema.
4.    Quien crea puestos de trabajo son las empresas sanas y rentables, porque con sus beneficios contribuyen a crear más empresas. Una legislación laboral como la hasta ahora vigente suponía cargar con un peso adicional, y a veces insoportable, para el normal desenvolvimiento empresarial.
5.    Los que aseguran que la libertad de ere degenerará en libertinaje despedidor no saben que una empresa es la conjunción de capital, gestión, trabajo y tecnología para conseguir el máximo beneficio posible con la fabricación y venta de un producto. Si cualquiera de esos elementos falla, la empresa se viene abajo y todos pierden. No se ha inventado mejor fórmula que dejarles libertad para que entre ellos guisen y  coman su propio futuro.

Suscripción por email

Recibe cada semana un email con los nuevos artículos

Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.