la informacion .com

Jose María García-Hoz

Icon

Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

España ya ha perdido la soberanía financiera

España perdió su condición de Estado soberano en el mismo momento en el que el ministro Luis de Guindos aceptó que un auditor independiente examinara las cuentas de los bancos españoles.

Un Estado es soberano cuando lleva a la práctica el dicho que la ropa sucia se lava en casa. Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania tuvieron hace un par o tres años problemas con la solvencia de sus bancos, pero estos países se las apañaron y afrontaron las circunstancias adversas por sí y ante sí con sus propios recursos.

 ¿Quién acepta un auditor independiente?

 España no ha tenido dinero suficiente para lavar las cagadas de sus bancos. Y al pedir ayuda a Bruselas, desde la eurozona le han impuesto un auditor externo. ¿De cuando los gobiernos de Berlin, Londres o Washington aceptarían que un auditor independiente  analizara las cuentas de bancos alemanes, británicos o norteamericanos?.

En el momento que el auditor, parece que será la megagestora americana BackRock aunque podría ser otro, de su veredicto sobre el balance de los bancos españoles, la eurozona decidirá como se rasca el bolsillo para impedir que el Reino de España se declare en suspensión de pagos. Compra de deuda española por parte del Banco Central Europeo, eurobonos, o cualquier otro mecanismo que lleve el dinero desde los mercados financieros internacionales a los bancos españoles, vía Frob o por cualquier otro camino.

En concurso de acreedores

En comparación empresarial, la situación del Reino de España se parece a la de una empresa que no puede devolver sus créditos, pero a la que sus bancos tratan de impedir que acuda al juez para declararse en concurso de acreedores, pues con esa declaración los primeros perjudicados serían los propios bancos que solo recuperarían una parte de sus deudas.

La suspensión de pagos –que es como los viejillos que aún contamos en pesetas llamamos al concurso de acreedores— tiene la ventaja de que es una situación provisional, de la que se puede salir. Es decir que si una vez cumplida las condiciones impuestas por Bruselas y recibida la ayuda necesaria, España empieza un adecuado ritmo de crecimiento económico y a devolver sus deudas, levantará el concurso y recuperará su soberanía financiera…

… Pero hasta que llegue ese momento, el Gobierno de España no tendrá otro remedio que aceptar y cumplir las medidas de saneamiento que imponga la Unión Europea. Con otras palabras: se ha perdido la soberanía financiera pues las autoridades españolas no pueden arreglar el problema sin la ayuda de otros.

 

 

 

 

Categoría: Artículos de prensa, Banco Central Europeo, Crisis económica

Un comentario

  1. Desde luego lo que está claro es que esta “supervisión” del BCE huele más a intervención.

Responder

Suscripción por email

Recibe cada semana un email con los nuevos artículos

Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.