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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

KIRCHNER MURIO EN TWITTER

La primera noticia de la muerte de Nestor Kirchner apareció en Twitter. La información está ya fuera de control, porque por la calle circulan millones de potenciales informadores,  pero el buen periodismo sigue siendo necesario.

Tal como me lo contaron lo cuento: inmediatamente después de que, a primera hora de la mañana del martes 26 de octubre, Nestor Kirchner sufriera un fulminante e inesperado infarto de miocardio, llegó un médico al domicilio del ex presidente de Argentina, que solo pudo certificar la muerte del más poderoso político del país. Fué el chófer de este médico el que puso en Twitter la gran noticia, apenas unos minutos después del fallecimiento. Los medios reaccionaron con cautela y durante casi una hora estuvieron tratando de confirmar la sensacional exclusiva, pero sin atreverse a lanzarla.

¿Moraleja? La información está en la calle, las organizaciones periodísticas, por muy poderosas que sean, ya no pueden competir con millones de potenciales informadores que desarrollan una vida completamente ajena al periodismo, pero que son capaces de, en tiempo real, enviar a la Red una información, una foto, una película de un hecho noticioso.

¿Ha muerto el periodismo? No, pero debe de cambiar mucho si pretende seguir en conexión con una audiencia masiva. Desde luego que cualquier periodista bien nacido se muere por tener una exclusiva, pero hay y ha habido grandes periodistas que en su vida no dieron ni una sola exclusiva. Josep Pla y Manuel Chaves Nogales son ejemplos de primeros espadas cuyos textos estaban preñados de esa inteligencia capaz de analizar/explicar la realidad. aunque carecían de novedades informativas.

No hablo de la muerte de la prensa escrita –no se si ocurrirá y, muchos menos, el cuando y como del deceso– sino de la vigencia y de la necesidad del buen periodismo, al margen del soporte sobre el que lleguen a la audiencia.

Categoría: Artículos de prensa

4 comentarios

  1. javier dice:

    Don José,

    ¿Sería usted tan amable de definir las tareas del periodista profesional, que no pueden ser ejercidas de manera simplona por el público no titulado?

    A lo mejor unos cuantos cientos de los insufribles informadores de “lo oido”; que no son periodistas (aunque hayan pasado por las aulas), sino cretinos y vagos, deberían reflexionar sobre este aspecto que apunta usted, con tan buen tino.

    Buenas tardes.

    ¿Que opina de Sanchez Dragó?

  2. leon 39 dice:

    Sí, sería fantástico que los periodistas de verdad hicieran la guerra a los mangantes de las revistas del corazón que salen en la Tele.

  3. Edmundo dice:

    Buenas reflexiones. Sin duda son indispensables periodistas de la talla de Pla o Chaves Nogales. Pero, tal y como marcha el mundo, serán ellos los que se mueran (y no tendrán precisamente un chófer para que anuncie su fallecimiento).

  4. Soy optimista. La necesidad crea el órgano; la sociedad necesita buen periodismo, ergo…

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.