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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Hay que dar oportunidades a los abucheadores

El personal supo que durante el desfile de las Fuerzas Aramas estarían físicamente mas cerca que nunca del Presidente del Gobierno y, como es costumbre desde hace cuatro años, le propinó un soberano abucheo… Si tuviera otras oportunidades de abuchear, a lo mejor respetaba el homenaje a los caídos por la Patria.

De acuerdo con el Rey y el Príncipe dre Asturias: no está bien enmerdar el día de la Fiesta Nacional, y menos cuando se rinde homenaje a los hombres que han muerto por la tranquilidad y la paz en su Patria. España, lamentablemente, es así: hoy, la gente de izquierdas –las mismas que abucheaban en su momento de oposición– critican a los abucheadores, que mañana criticarán el griterío de los que hoy critican.

Puestos a abuchear, no hay peor abucheo que el del entonces Secretario General del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que en el desfile militar en el día de las Fuerzas Armadas de 2003 permaneció ostentóreamente sentado mientras pasaba la bandera de los Estados Unidos, aliado entonces y aliado hoy de España. La falta de respeto de ese aciago día, perpetrada desde la tribuna de autoridades, desde el sitio preferente que correspondía al jefe de la oposición,  es mucho más criticable que el griterío de unos cuantos, o unos muchos, ciudadanos cabreados. Al fin y al cabo, hay pocas oportunidades de abuchear en directo.

¿Se han dado cuenta de que a los políticos españoles no se les ve nunca por la calle, ni en el Metro, ni en el Parque de la Ciudadela?. En verano, la Reina suele darse un garbeo por las tiendas de Palma, pero es una excepción clamorosa: ni Esperanza Aguirre, ni la Señora de Montilla, ni Rita Barberá, ni Maleni, ni la Carme… Por no hablar de los varones.

Se desplazan encapsulados en haigas blindados, abordan los aviones (cuando no son oficiales) por circuito aeroportuario especial, sin disfrutar de la oportunidad de pasar el arco de seguridad con el cinturón en la boca  y los zapatos en la mano… C ualquiera comprende que los políticos apechugan con mucha responsabilidad y, en ese sentido, no pueden recibir siempre el mismo trato que el común… Pero que nunca, nunca se les vea como una persona más resulta revelador de hasta qué punto se sienten por encima de la ciudadanía.

Si  Rodríguez Zapatero bajara de vez en cuando a la arena de la calle se podría criticar sin fisuras a quienes le abuchearon en el Día de las Fuerzas Armadas, pero si esa es la única oiportunidad.

Categoría: Artículos de prensa

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.