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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Gallardon derrocha en la reforma de Serrano, pero no puede pagar a los basureros

La madrileña calle de Serrano ha sido reconstruída y reinaugurada: aparcamientos subterráneos, bancos de diseño, aceras ampliadas…Dentro de cuatro semanas esas aceras pueden estar sucias, porque el Ayuntamiento se ha quedado sin dinero para pagar los servicios de limpieza. ¿O no?.

“Avanzar, que ya llegará la intendencia” la máxima militar de Charles De Gaulle tiene muchos seguidores en los gestores  políticos: hay que gastar dinero  y hacer coas aunque no se tenga un duro. Ese principio lo aplica Alberto Ruiz Gallardón desde que es alcalde de la Villa y Corte: ha conseguido que Madrid sea, simultáneamente, la ciudad mas endeudada de España, sin dinero ni para pagar a los empleados de la limpieza, pero al mismo tiempo la  mas renovada.

¿Manirroto? En términos electorales no: la deuda pública -en cualquier nivel: municipal, autonómico o estatal– no es asunto que el electorado valore. Nadie deja de votar a un alcalde, presidente autonómico o presidente del gobierno porque haya endeudado a tres o cuatro generaciones futuras y sí deja de hacerlo porque “no haya hecho nada”.

Con todo, esa actitud electoral cambia si el exceso de gasto se traduce en un aumento de impuestos. Ese es el caso del Presidente del Gobierno: estiró tanto la manga, en gastos con y sin justificación, que ahora debe recaudar más impuestos, indirectos, directos y mediopensionistas, porque si no lo hace España sería expulsada de la Unión Europea.

En cambio Ruiz Gallardó tiene una cosa segura: no hay Gobierno en España, sea de la ideología que sea, que se atreva a consentir la suspensión de pagos de Madrid. En el inmediato futuro las arcas municipales sufrirán más o menos tensiones, pero seguro que la deuda madrileña no será el obstáculo para que Ruiz Gallardón repita mandato como Alcalde, si quiere.

Categoría: Artículos de prensa

Un comentario

  1. elorfebre dice:

    Personalmente bastante cabreado con Gallardon.
    Criado en Madrid, cerca de la casa de campo,donde
    pasé mi privilegiada infancia. Ambiente rural y ecologico en pleno Madrid. Una maravilla.
    Volver por Madrid se me hace dificil, especialmente por “mi casa de campo” que se hace
    mas que dificil vergonzoso el paso por allí. Prostitutas, suciedad,droga, buscones…todo un abanico,variado de suciedad. Como el Sr Alcalde se ha dejado “arrebatar esta maravilla del maravilloso Madrid”

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.