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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

El agujero negro de las autonomías

Las cuentas del Estado son un desastre, puesto que el Gobierno gasta el doble de lo que recauda; seguramente irán a peor. Pero por lo menos es posible saber por donde van. Cada tres meses el Secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, se pone colorado explicando porque no ha pasado lo que el Ministerio dijo que pasaría.

Eso de informar está bien. No lo hacen por gusto ni por convencimiento, sino porque Unión Europea exige a sus miembros cantar la gallina. Al fin y al cabo, España no es Argentina, donde el FMI ya ha detectado falsificación de los datos oficiales.

De todas manera, el Gobierno solo gasta el 21,6 por ciento del gasto público total. El resto son pensiones/seguridad social (28,8 por ciento), ayuntamientos (13,2) y autonomías (36,3 por ciento).

Llevadas a la realidad, esas cifras significan que prácticamente la mitad del gasto público se esfuma en la más absoluta oscuridad: nadie sabe con la precisión que exige este tiempo de crisis en qué, cómo, ni por qué, gastan las autonomías el dinero del contribuyente.

Según la vigente Ley General de Estabilidad Presupuestaria el Gobierno debe conocer “con anterioridad al 1 de octubre” los resultados presupuestarios de autonomías y ayuntamientos, mediante informes del Ministerio de Economía y Hacienda, informes que, vuelvo a citar la ley, “se publicarán para general conocimiento”.

Escribo el 7 de octubre, el mismo día en que se han reunido la Vicepresidenta Económica y los consejeros económicos de las autonomías. No se sabe nada de lo tratado, ni de las cuentas autonómicas.

A lo mejor es para bien del público, porque si supiera como está la vaina saldría corriendo de España, antes de que le subieran más los impuestos para pagar gastos ignotos.

Categoría: Artículos de prensa, Carlos Ocaña, España, Finanzas autonómicas, Finanzas municipales, Finanzas públicas, Ley General de Estabilidad Presupuestaria, Ministerio Economía y Finanzas, República Argentina, Unión Europea

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.