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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

Las cifras que no interesan a la marea blanca

Domingo 19 de mayo en Madrid. Enésima protesta de los funcionarios de la sanidad madrileña contra la privatización de la misma. Por lo visto, estos profesionales se  creen en poder de la piedra filosofal cuyas virtudes sanadoras les corresponden a ellos en exclusiva.

Pero olvidan una cuestión fundamental: cuando pueden elegir, los españoles eligen por mayoría abrumadora la sanidad privada. No hablo de millonetis, sino del común de las personas: ¡los funcionarios!.

Funcionarios a la privada

En efecto por una de esas paradojas que definen la realidad española, los funcionarios del Estado, agrupados en la Muface, pueden elegir servicio médico: el público o una aseguradora privada contratada por Muface.

Ocho de cada diez eligen la sanidad privada. Concretamente, el 82 por ciento de los funcionarios españoles prefiere esas empresas y esos profesionales de la sanidad privada que, según los manifestantes de la marea blanca, sólo piensan en el beneficio especulativo, en el negocio con la enfermedad de los demás, en exprimir al moribundo.

…Y con los funcionarios, todo el que puede

Y cito a los funcionarios por ser doblemente representativos, dado su número y dado su conocimiento del paño, pero ocurre igual con los abogados, los ingenieros, los periodistas… Cuando un español puede elegir, elige servicio sanitario privado. Puede que por masocas… Habría que mandarlos al Servicio Nacional de Psquiatría, pública naturalmente.

Rubalcaba ocurrente, Rajoy miedoso

 

¿Pero cómo no se la había ocurrido antes a nadie?. Tantos listos en el Gobierno y tiene que ser el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, el que encuentre la fórmula de reducir el paro en España. Este hombre va para Premio Nobel.

Básicamente el Plan RBC consiste en gastar un dinero que no se tiene y en prohibir los despidos.

Dice nuestro hombre que sí hay dinero, puesto que la UE concedió a España un crédito de 100.000 millones y como no han hecho falta todo, el sobrante –60.000 millones—se pueden dedicar a subvencionar el autoempleo y a financiar a las pymes en apuros financieros.

Semejante disparate nos retrotrae, directamente, a la política económica zapateril: en 2008 aseguró que no había crisis, sino un paroncillo, y para sobrellevarlo regaló dinero público (que por entonces sí había)  a espuertas:  que si dos ediciones del Plan E, que si supresión del impuesto del Patrimonio, que si cheque bebé…

Dinero tirado, porque su único efecto fue vaciar las arcas públicas sin impedir el crecimiento del paro. La teoría de Keynes está muy bien: cuando flojea la economía, el Estado puede endeudarse para invertir y, al recuperarse la actividad se devuelve el dinero. Sin embargo, la experiencia de España en este siglo XXI es que los vencimientos de la deuda llegan antes que el riego de dinero de sus frutos.

También confunde Rubalcaba dos conceptos: liquidez y endeudamiento. Para él como hay liquidez (proveniente del crédito de la UE) se puede invertir. Algo así como si yo debo cien mil euros, pero me gasto los 100 que tengo en el bolsillo en una cena opípara con mi señora.

Y eso de prohibir el despido es como suprimir la pobreza expulsando de España a los pobres. Prohibir el despido durante tres años, solo tendría un efecto seguro: la contratación se reduciría a cero. ¿Quién contrataría a alguien sabiendo que ya no podría despedirlo?.

Pero el hecho de que el Pan Rubalcaba sea una ocurrencia de genética zapateril no impide ver que en el Gobierno ni ocurrencias tienen.

Saben que la recuperación económica pasa por adelgazar y racionalizar el Estado, por liberalizar la legislación laboral, por reducir el impuesto al empleo que constituye las cotizaciones a la Seguridad Social… Pero, es verdad, temen sus consecuencias electorales. Prefieren mantener el puesto que arriesgar perderlo por cumplir el deber.

 

 

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.